domingo, 25 de noviembre de 2012

Schoenstatt, el hogar de la Virgen María en Achumani

Junto a las montañas de Achumani, rodeado por vegetación y una quietud que lo separa del ajetreo cotidiano de la ciudad, se levanta el Santuario de Schoenstatt. Este apacible refugio acaba de cumplir 20 años como el hogar de la Virgen María en La Paz y se constituye en un “puente entre el cielo y la tierra” para sus fieles.

El 21 de noviembre de 1992, el santuario fue bendecido a los dos años de haberse comenzado su construcción. La obra fue impulsada por la Familia de Schoenstatt, un movimiento iniciado en Bolivia en 1974 y cuya comunidad fue conformada por jóvenes laicos.

Al cumplirse dos décadas de su existencia, el director diocesano de la Familia de Schoenstatt, el sacerdote Giovani Arana, señala la importancia de la misión en Bolivia.

“Después de 20 años, a través de todas las actividades que desarrollamos, queremos ser un nexo para que los seres humanos crezcan a partir de su realidad junto a su fe y puedan transformar su vida con la presencia de Dios a través de la Virgen María”, afirma.

En este santuario, la Virgen María recibe a todos los creyentes que llegan en busca de la fe que es capaz de transformar a las personas.

Como parte de los festejos, el sábado de la semana pasada y el martes se celebraron misas con toda la comunidad de Schoenstatt.

Tierra nueva para la Iglesia

El movimiento nació el 18 de octubre de 1914 en Schoenstatt, Alemania, impulsado por el sacerdote José Kentenich, como una comunidad apostólica de renovación para despertar en sus miembros el impulso apostólico y educarlos como “una célula viva de la Iglesia Católica”.

Schoenstatt significa lugar hermoso en alemán, un significado que los fieles se han encargado de hacer realidad con cada detalle desde la década del 70, cuando Achumani era una zona alejada y poco habitada.

Fue en un terreno otorgado por las Madres Concepcionistas donde los fieles, a paso lento pero firme, edificaron desde la casa del cuidador, una ermita, la casa Betania -que sirve para reuniones y retiros-, la cruz del calvario y el pequeño templo.

“Cuando fue inaugurado asistieron casi 2.500 personas. Nos dimos cuenta de lo que quería Dios de este santuario -porque cada uno de los que existe alrededor del mundo encuentra su propia misión- y era convertirse en ‘tierra nueva’ para la Iglesia, para renovarla y ser un puente entre el cielo y la tierra a través de la Virgen María”, dice Lucy Copaja, una de las fundadoras.

Actualmente existen más de 120 santuarios filiales en todo el mundo que siguen los parámetros arquitectónicos del original construido en Schoenstatt. En otros países los santuarios surgieron a cargo de sacerdotes, hermanas o autoridades consagradas a la Iglesia, pero en Bolivia el desafío inicial estuvo a cargo de un grupo de matrimonios jóvenes.

La imagen de la Virgen María

Después de subir las escaleras de piedra, las puertas del santuario se abren dejando ver la imagen de la Virgen María que sostiene entre sus brazos al niño Jesús.

A ella se la conoce como la Madre tres veces admirable, porque es la madre de Jesús, su compañera y colaboradora. La directora de la pastoral del santuario, Rebeca Ríos, explica que la misma imagen se encuentra en todos los santuarios del mundo y que como una señal llegó a quienes iniciaron en movimiento de Schoenstatt.

“Existen varios apelativos atribuidos al nombre, pero en realidad fue un padre alemán quien formó parte del movimiento inicial que al cantar un día leyó en la letra de una canción Mater admirabilis, que significa Madre Admirable, y tomó aquel nombre como una señal para nombrar a la Virgen tres veces admirable”, cuenta.

Según el sacerdote Arana, el simbolismo que el padre fundador Kentenich halló en la imagen fue la unión de María con Jesús construyendo una unidad. Algo que también se traduce en la Cruz de la Unidad, donde la Virgen se encuentra a los pies de Jesús.

Un movimiento , una familia

Lourdes Ávila, quien también pertenece a la generación fundadora, comenta que desde su inicio la Familia de Schoenstatt trata de describir a Dios, pero a un Dios de la vida diaria que habla a través de las circunstancias y de los hechos.

“Ese Dios a mí me enamoró y es lo que atrae a la gente a unirse al movimiento. En el movimiento las personas se transforman, empiezan a crecer, valorarse y descubrirse como hijos de él. Por ello lo denominamos familia”, dice.

Esa cercanía con Dios, según miembros de la Iglesia, se puede lograr a través de la Virgen María. Y es que el movimiento entiende más al santuario como un “taller” que no ha surgido a partir de una intervención milagrosa, sino como un lugar donde se aprende a través de la Virgen que no sólo es madre sino además una educadora.

Los fundadores consideran a Schoenstatt como el lugar al que se dirigen los niños para sentirse queridos y cuidados por su madre María.

“Es muy importante celebrar después de dos décadas que este lugar es un nexo, un punto de referencia y un refugio para las personas. Lo que queremos es que las personas que aún no lo conozcan se acerquen y se sientan acogidas”, finaliza Arana.

Principios y detalles del movimiento
Grupos Dentro del movimiento de Schoenstatt existen varios grupos, como Virgen Peregrina, Juventud Femenina, Juventud Masculina, señoras que rezan el rosario, matrimonios, madrugadores, entre otros.


Beatificación El proceso de beatificación del padre José Kentenich, fundador del movimiento de Schoenstatt, se inició en 1975 por su reconocida labor dentro de la Iglesia Católica.


Centenario En 2014 se celebrará el centenario de la fundación de movimiento de Schoenstatt en el mundo y también el cuadragésimo aniversario de su llegada a Bolivia, para lo que se están preparando actividades especiales en más de 120 filiales ubicadas en diferentes países.



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