domingo, 27 de mayo de 2012

NUESTRA SEñORA DE LAS MERCEDES Escolta de las mujeres en 1812

Protegidas bajo su manto. La propuesta de rendición del ejército español enalteció el espíritu de las valerosas cochabambinas; tomaron sus macanas y pidieron a la Virgen por sus vidas.

¡Madre piadosa, estrella de los afligidos, extiende tu hermoso manto sobre los patriotas! Esas son las palabras que fueron proclamadas por más de un centenar de valerosas cochabambinas la mañana del 27 de mayo de 1812, antes de iniciar su camino hacia la colina de San Sebastián, hoy conocida como la Coronilla.

En los primeros años de la Guerra de la Independencia la gloriosa Virgen de la Merced o Nuestra Señora de las Mercedes era conocida en las provincias del Alto Perú como “La Virgen Patriota” o sencillamente “La Patriota” por su participación e intervención divina en las batallas libradas y es a partir de 1942 que por tradición la Sociedad de Hijas del Pueblo asume un rol protagónico en los actos de homenaje a las Heroínas de la Coronilla; ya desde entonces la Virgen de la Merced fue convocada para interceder por su pueblo.

Origen e historia

La Virgen de la Merced también denominada como la Virgen Redentora de los Cautivos arribó al “Nuevo Mundo” de la mano de los conquistadores, escoltada por la Orden de los Mercedarios y según algunos datos a partir del 1600 que es considerada Patrona residente de Cochabamba.

Es así que los primeros habitantes se encargan de construir un templo para ella, el cual estaba ubicado sobre la Manzana de la Plaza Mayor (hoy calle Sucre). Poco tiempo antes de los alzamientos en las colonias españolas, su devoto protector Don Joaquín Mariano Antezana trasladó la imagen de su templo a la iglesia de San Sebastián.

Según el investigador Adolfo Morales, citado por Raymundo Grigoriu en sus Datos, apuntes y referencias para una historia de la Arquidiócesis de Cochabamba, los patriotas habrían trasladado a la Virgen de las Mercedes a la Iglesia Matriz “… para sustituir con la “Virgen de los patriotas” la imagen de la Asunción venerada en dicha Iglesia desde la fundación de la ciudad, habiendo mandado esta imagen, considerada “la Virgen de los realistas” al Monasterio de Santa Clara, en una especie de reducción a prisión simbólica”.

Devoción y fe

Los antiguos habitantes de Cochabamba tenían un fervor particular a esa imagen puesto que la Villa de Oropesa, -que fuera fundada el 15 de agosto de 1571-, nació al amparo de la Virgen de la Asunción, pero por razones no claras su imagen fue trasladada en 1810 de la Iglesia Matriz o Catedral al Monasterio de Santa Clara, y ese espacio fue sustituido por la Virgen de la Merced.

El escritor nacional Nataniel Aguirre relata un pasaje breve en su obra“Juan de la Rosa” la forma como la sociedad le rendía honores a dicha imagen, “... la imagen de la Virgen patrona de la ciudad, venerada desde la fundación de ésta en el templo de la matriz. Las señoras principales solían obserquiarle todos los años lujosísimos vestidos de lana y las joyas más valiosas”. Además de las habituales muestras de culto en fiestas particulares.

La virgen patriota

En los primeros años de la Guerra de la Independencia la gloriosa Virgen de la Merced, patrona de la Diócesis de Cochabamba, era conocida en las provincias del Alto Perú como “La Virgen Patriota” o sencillamente “La Patriota” por su participación e intervención divina en las batallas libradas.

El 12 de agosto de 1811, el ejército altoperuano-argentino se posesionó en los campos de Amiraya a cuatro leguas de Cochabamba, entre Sipesipe y Vinto y antes de partir a su encuentro el ejército realizó “…un espectáculo profundamente conmovedor que llamó la atención. Al momento de la partida muchos expedicionarios entre los que se distinguían labriegos del valle de Cliza sacaron del templo, sobre andas, la imagen de la Virgen de la Merced para conducirla al campo de batalla”, relata Eufronio Viscarra, en su biografía del general Esteban Arze.

Al día siguiente tuvo lugar la batalla de Amiraya, el encuentro militar donde en pocos minutos los patriotas sufrieron más de 600 bajas. Viscarra agrega que: “… durante el combate, la Virgen de la Merced permaneció en el campo de batalla hasta el momento en que se declaró la derrota de los cochabambinos. No siendo ya posible hacer huir a la sagrada imagen sobre sus andas, uno de los conductores tomó el partido de montar a caballo con la Virgen entre sus brazos y galopando a toda brida consiguió llegar a Cochabamba y presentarla en el templo de donde había sido sacada”. Ya en el lugar se percataron que la Virgen recibió un balazo durante el combate, perdiendo en consecuencia los dedos de la mano derecha”.

El padre Marcelo Bazán, rector de la Catedral Metropolitana San Sebastián, comenta que ya son tres oportunidades diferentes en las que se trató de reparar un dedo, pero que la escultura lo rechaza; por eso se optó por colocar una red de protección alrededor del mismo.

27 de mayo de 1812

Otro hecho significativo y particular se llevó a cabo el 27 de mayo de 1812; es un momento central en la historia de la Virgen Patriota, cuando nuevamente fue removida de su altar y conducida, esta vez no al campo de batalla, sino solo hasta el umbral de la Iglesia Matriz, desde donde brindó su bendición a los hombres y mujeres que se dirigieron a la colina de San Sebastián para inmolar sus vidas contra la ofensiva del poderoso ejército del Rey español, al mando de Goyeneche.

La historiadora Rosa Elena Novillo relata que cuando la compacta multitud pasaba por la puerta de la Iglesia Matriz, las mujeres pidieron a gritos conducir a la Virgen Patriota a la colina de San Sebastián donde se desarrollaría la batalla, a lo que se opuso el sacerdote de la parroquia quedando, en consecuencia, expuesta la imagen de la Virgen en la puerta del templo, sobre sus andas y ya luego de la bendición la multitud tomo camino hacia la Esteban Arce y luego rumbo a la Coronilla.

Según la descripción del escritor Nataniel Aguirre en su obra Juan de la Rosa, ese día “la imagen fue expuesta en la puerta del templo sobre sus andas, sostenidas por cuatro de aquellas mujeres; el cura y el padre agustino se arrodillaron a uno y otro lado de ella; la multitud se postró en tierra, y el canto dulce y tiernísimo de la “la salve” resonó en medio del silencio que había sucedido a todos los gritos de furor, de muerte y venganza. Idos, exclamó el cura, Dios os bendida, hijas mías”.

Posteriormente la historia presenta una serie de narraciones y detalles que la cruenta batalla.

Pero por este y otros acontecimientos nacionales e internacionales en los que la virgen participó es que fue reconocida como la patrona del Ejército de la Independencia.

El legado

Según Margarita Meneces vda de Michell, presidenta honoraria de la Institución Sociedad Hijas del Pueblo, relata que ella es una de las herederas del legado de advocación a la Virgen de las Mercedes.

Una empatía que surge de porque ambos grupos se dedican al mismo rubro laboral que de las Heroínas de la Coronilla, como ser chifleras, comercio en general y proveedoras de insumos de la canasta familiar. “Mi organización surge en 1941 y fueron mis antecesoras quienes se encargaban de la organización anual de sus festejos”, asegura Margarita Meneces.

Aquel 27 de mayo de 1942, fue el debut de la Sociedad Hijas del Pueblo. Ellas costearon la fiesta cívica, llevando a la Virgen hasta la colina de San Sebastián, por detrás las vendedoras de los mercados llevando la gigantesca bandera nacional.

Sólo después de aquel numeroso grupo femenino estaban las autoridades municipales, departamentales, que nada hicieron por aquel aniversario cívico.

La Sociedad Hijas del Pueblo aún vive de sus tradiciones patrióticas, organizando la visita anual a la Coronilla, llevando su añeja bandera.



Himno

“Virgen de la merced”

Virginia Blanco



Que Cochabamba valle de flores

sea siempre tuya de corazón

Virgen Sagrada de mis amores

y que hoy bendigas nuestra nación.

Virgen Patriota, Virgen heroína

que por mi tierra Madre de amor

Virgen morena cochabambina

velasteis firme con gran valor.

A las heroínas tú les concedes

para el combate fuerza y afán

Virgen Sagrada de las Mercedes

en la Colina de San Sebastián.

De tu mirada la suave lumbre

en sus angustias para ellas fue

luz misteriosa sobre la cumbre

santa esperanza y viva fe.

La huella lleva tu mano herida

de aquel combate cruento y atroz

te agradecemos Madre querida

te agradecemos Madre de Dios.



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