lunes, 4 de abril de 2016

Reunión de obispos analizará posible respuesta al Gobierno sobre narcos en el Estado

La Conferencia Episcopal Boliviana (CEB) anunció hoy que la reunión anual de obispos, que empezará el jueves en la ciudad de Cochabamba, analizará una posible respuesta al pedido del Gobierno de identificar a supuestos narcotraficantes en el Estado.

El secretario ejecutivo de Comunicación de la CEB, José Rivera, informó hoy a este diario que el pedido del presidente Evo Morales, de identificar a las presuntas autoridades del Gobierno involucradas en el narcotráfico, será uno de los temas de los obispos que analizará en su reunión, desde el jueves en la casa de retiros ‘Cardenal José Clemente Maurer’, en la ciudad de Cochabamba.

Rivera afirmó que ninguna carta del Gobierno fue recibida por la CEB en sus oficinas centrales de La Paz, entre ellas la del ministro de Gobierno, Carlos Romero, quien anunció el viernes que habría enviado una misiva a monseñor Ricardo Centellas Guzmán, presidente de la CEB y titular de la Diócesis de Potosí. Dijo que todos los obispos de Bolivia se dirigen a Cochabamba para preparar la reunión que empezará la mañana del jueves.

El viernes, la CEB alertó sobre la penetración del narcotráfico en instancias estatales y policiales y sobre la corrupción que minó la credibilidad de autoridades, según su Carta Pastoral "Hoy pongo ante ti la vida o la muerte” sobre la problemática del narcotráfico y la drogadicción.

"El narcotráfico, en su estrategia de expansión e impunidad, penetra incluso estructuras estatales y fuerzas del orden, comprando conciencias. La corrupción ha minado la credibilidad de autoridades de diversa jerarquía encargadas de la lucha contra el narcotráfico, tanto en el presente como en el pasado”, dice el documento.

La Carta Pastoral señala también que la problemática del narcotráfico y la drogadicción ha penetrado las estructuras estatales y a las fuerzas del orden y que la economía se nutre en parte de esta actividad ilícita.

Ayer, el presidente Evo Morales exigió a la CEB hacer conocer los nombres de las autoridades supuestamente involucradas con el narcotráfico. "(No entiendo que) algunos jerarcas desconozcan y nos digan, que me digan narcotraficante, no acepto, no comparto, por eso desde acá estoy dando ultimátum a esa Conferencia (Episcopal Boliviana) que dé nombres, quiénes son los narcotraficantes del Estado, el Presidente, el Vicepresidente, o son diputados o senadores, que dé nombres o son gobernadores, que digan”, dijo en el municipio de Tomave, Potosí.



No preocuparse por "numeritos”

La Arquidiócesis de Santa Cruz señaló hoy que no se debería ser una preocupación "un numerito más o un numerito menos” respecto al crecimiento del narcotráfico y sugirió diálogo para enfrentar este problema social.

"Estamos hablando de una Carta Pastoral cuyo mensajes es fundamental. No hay que preocuparnos por los numeritos sobre si un numerito más o un numerito menos, sino que hay que preocuparnos del mensaje pastoral que parte del conocimiento directo de la gente”, afirmó el vocero de la Arquidiócesis de Santa Cruz, Erwin Bazán, reportó ANF.

Bazán, en declaraciones a la red Erbol, afirmó que el mensaje de la Carta Pastoral es profunda y lo que busca que abrir el diálogo en la sociedad para responder a una problemática como es el narcotráfico.

"Se tiene que abrir un diálogo entre las instituciones del país, en mesas de trabajo; como Iglesia estamos comprometidos en el trabajo de la familia, en espacios de educación, en valores, sobre todo porque uno de los elementos que más destacan los obispos en la Carta Pastoral es cómo se permean los valores de la familia”, añadió.

Reliquias de San Juan Pablo II se entronizaron en la Divina Misericordia

Las reliquias de San Juan Pablo II, fueron entronizadas en el templo de la Divina Misericordia, ubicada en la zona Sur, calle Vicuña esquina Potosí en medio de una celebración que fue presidida por el Obispo de la Diócesis de Oruro, Monseñor Cristóbal Bialasik.

El acto se efectuó en la misa de la festividad de la Divina Misericordia, que se recuerda el segundo domingo de pascua, donde participaron feligreses de todas las zonas, especialmente de San Gerardo que en procesión llevaron la imagen hasta el templo que lleva su mismo nombre. Las santas reliquias fueron ingresadas al templo en una procesión donde el párroco de la iglesia, Salvador Cuevas, las entregó a Monseñor Bialasik que fue el encargado de ubicar las reliquias en un lugar que fue especialmente preparado para ser adorado por los feligreses.

El Obispo de la Diócesis recordó que este sábado 2 de abril se recordó la partida de Juan Pablo II, justamente en la vigilia de la fiesta de la Divina Misericordia y tras algunos años se introducen las reliquias de San Juan Pablo II para que guie a la población hacia la salvación así como él predicaba para enseñar a seguir al Señor.

La fiesta de la Divina Misericordia fue instituida por el Papa Juan Pablo II y el Papa Francisco convoca a vivir la misericordia de Dios con profundidad, invita a rezar, dar testimonio y compromiso con cada persona y el prójimo que falta mucho, motivo por el que insiste el Santo Padre porque hay muchas personas no se pueden perdonar por los pecados que cometieron.

Monseñor Bialasik dijo que se debe compartir para compartir la misericordia de Dios perdonando los pecados de uno mismo para que esta paz reine en el corazón de cada persona y surja la felicidad con la presencia de Dios en la vida de las personas.

"Dios está lleno de amor y él es el que comparte este amor misericordioso y perdona los pecados a todos, con el cambio de actitud, nuestra forma de ser y acercarnos a Dios nos da esta gracia de vivir en el perdón y la misericordia", dijo.

Obispos al Gobierno: No hay que preocuparnos de 'numeritos más o menos' en el tema del narcotráfico

La Conferencia Episcopal Boliviana (CEB) en respuesta al Gobierno sobre la Carta Pastoral dedicada a la problemática del narcotráfico y drogadicción dijo que no debiera preocuparse sobre “un numerito más o un numerito menos” respecto al crecimiento de este ilícito y sugirió diálogo para enfrentar este problema social.

“Estamos hablando de una Carta Pastoral cuyo mensajes es fundamental. No hay que preocuparnos por los numeritos sobre si un numerito más o un numerito menos, sino que hay que preocuparnos del mensaje pastoral que parte del conocimiento directo de la gente”, sostuvo el vocero de la CEB, Erwin Bazán.

La pasada semana, los obispos presentaron la Carta Pastoral en la que hacen un análisis sobre el incremento del narcotráfico en la producción y consumo de sustancias controladas y la calidad de tránsito que hoy cumple Bolivia, en el documento también sostienen que este ilícito se incrustó en las estructuras estatales.

El presidente Evo Morales y el ministro de Gobierno, Carlos Romero rechazaron estas afirmaciones y emplazaron a los obispos a demostrar sus acusaciones, que el tráfico de drogas se ha incrementado y qué autoridades están involucradas en estas actividades.

Obispo de Tarija aclara que Carta Pastoral no es un ataque contra el Gobierno



El obispo de Tarija, Francisco Javier del Rio, se refirió hoy en el medio radial Fides a la Carta Pastoral sobre Narcotráfico y Corrupción que se hizo pública la víspera, afirmando que son situaciones muy duras que afectan a todos y no se trataría un ataque directo al Gobierno sino una llamada a la reflexión a toda la población.

El Obispo dijo que es una carta que se viene trabajando desde hace mucho tiempo, y que habla sobre temas como narcotráfico y drogadicción porque es una preocupación que afecta a todos.

Remarcó que la finalidad de la carta es llamar la atención por las situaciones muy duras que se vive en la realidad poniendo como ejemplo la venta de drogas en las puertas de los colegios.

Sobre el llamado a presentar pruebas que hizo el presidente Evo Morales afirmó que es lógico que siempre que se hace una llamada de atención las autoridades se sientan molestas, sin embargó dijo no debería ser así puesto que la carta sería un estímulo para que todos trabajen en conexión.

Finalmente dijo que habrá una reunión de obispos en Cochabamba a partir de mañana para analizar la situación.

El presidente Evo Morales exigió ayer a la Iglesia Católica revelar, hasta hoy, los nombres de autoridades implicadas en el tráfico ilegal de drogas, en respuesta a la Carta Pastoral del clero que indica que el narcotráfico, en su afán de expansión, penetró estructuras estatales y fuerzas del orden.

“Desde acá estoy dando un ultimátum; esa conferencia (en alusión a la Conferencia Episcopal Boliviana [CEB]) que dé nombres, ¿quiénes son los narcotraficantes del Estado? Es el Presidente, Vicepresidente o son diputados, senadores. ¡Que den nombres! ¿O son gobernadores? Que digan, si son responsables con su discurso”, afirmó Morales, desde el municipio de Tomave, en Potosí, a donde acudió a un acto para comprometer el apoyo del Gobierno a obras locales.

El gobernante vinculó la Carta Pastoral, difundida por la CEB el 1 de abril, con informes anteriores del Departamento de Estado de Estados Unidos (EEUU) que mencionan que el narcotráfico está en el Estado y en sus máximas autoridades

domingo, 3 de abril de 2016

En Cochabamba El culto a los cráneos humanos

Calaveras. Son los puentes que consignan los deseos entre la vida y la muerte. En Cochabamba, los martes y viernes se les entrega ofrendas para que se sientan alegres y la energía esté en paz.

Estamos en el corazón de una de las zonas más populosas de Cochabamba. El zaguán de la casa funciona como el umbral mismo que existe entre el día y la noche. En el camino existe una fila interminable de gente que espera su turno para “hacer ver” lo que acontece en su presente, mientras la poderosa médium a quien visitan, también recorre sus pasados y futuros.

Separados por una delgada cortina blanca que deja entrever el humo del ambiente que se corta con la luz que se filtra por una diminuta ventana, atravesamos los hilos de esos sueños que afloran en busca de superar las dolencias en las almas que un médico titulado no puede solucionar.

Cada paso que damos nos sumerge más y más en un limbo cargado de cebo, coca e interminables aromas de flor, que parecieran sostener latente un mundo subterráneo, dominado por calaveras y santos que observan el lugar.

Las paredes están marcadas por una infinidad de texturas curadas al humo de las ch´allas que se ofician en el lugar. Los muros laterales se cargan de pequeños ambientes en donde se hacen las limpias, mientras que al fondo del sótano resplandece un mueble que contiene en sus urnas a más de veinte cráneos humanos y otro tanto de imágenes religiosas que resplandecen por el brillo de la luz de las velas.

Flanquean a los cráneos flores y coronas plásticas para contentarlos en sus deseos de belleza, nos comentan. “Además, todo tiene que ver con agradecer por todos los favores que recibimos de ellos”, prosigue la persona que está encargada de “presentarnos” a tan distinguidos dueños de casa. Mientras documentamos el lugar, gente de distin-tas edades, y con seguridad también con distintos intereses, visitan a las “Ñatitas” para encenderles velas de colores.

Los martes y los viernes se les encargan ofrendas y cariños para que se sientan contentas y la energía esté en paz.

DISTINTOS TRABAJOS

Todas las calaveras tienen su nombre, y según nos explican, cada quien tiene capacidades distintas, por lo que también son ocupadas en distintos tipos de trabajo que les son encargados.

“La Lucy es buena para mirar, por eso se le encomiendan trabajos para identificar a alguien”, sostiene la médium mientras se despabila de la larga tarde de trabajo que tuvo.

Otras que no son tan efectivas en su tarea de identificación cumplen tareas de fuerza, que se ven manifiestas en la mordida de una moneda, carta, nombre o fotografía que se introducen en sus mandíbulas. Hay las que solo tienen que hacer soñar o vigilar, por lo que siempre estarán en tarea mientras exista oscuridad, sin que eso signifique que son, necesariamente, seres asociados a la magia negra.

También existen las oficiantes que cumplen tareas medicinales o de limpia, por lo que la naturaleza general de las calaveras puede estar asociada al dominio de las energías que circundan el espíritu de los vivos, haciéndose más controlable a través del oficio de los muertos.

Como fuere, estas sorprendentes tareas de onírica consistencia, canalizadas por el oficio de las calaveras que interceden por el conocimiento y la capacidad de la médium, son espacios de etérea naturaleza solo posible a través del espíritu que habita todo cráneo humano, a manera de puentes en los que se consignan deseos entre la vida y la muerte.

EL MISTERIO DE LA MUERTE

El culto a las calaveras o ñatitas como se las conoce en nuestro medio, es bastante antiguo. En la actualidad toda la región andina de Bolivia consigna ritos y rituales al intercambio de bienes simbólicos entre vivos y muertos, por lo que esta práctica clandestina ha superado la misma extirpación de idolatrías que se habría desarrollado en la colonia, remozándose y adaptándose a distintas temporalidades y momentos de la historia.

Desde el hueso mismo hasta la confección de gorros y sombreros particulares, así como el uso de gafas Ray-Ban, las calaveras son representaciones que proyectan los seres humanos, siempre a manera de puentes que explican lo incontenible de las fuerzas que rigen en la vida de los seres humanos y constituyéndose así en pruebas tangibles del gran misterio que significa la muerte, desde la mirada de los vivos.

Finalmente, aunque esa extraña atracción y morbo por sentir, ver qué es, y lo que está más allá de la muerte no son necesariamente un interés exclusivo del mundo andino, sino más bien son un rasgo muy humano que se ve en distintas culturas del mundo, es conveniente resaltar que los tiempos y espacios en los que se ha modelado esta práctica han desenvuelto rasgos locales que no se alejan de la definición de nuestra identidad cultural.

sábado, 2 de abril de 2016

Iglesia alerta sobre expansión del narcotráfico en Bolivia

La Conferencia Episcopal Boliviana (CEB) presentó ayer de forma oficial la carta pastoral “Hoy pongo ante ti la vida o la muerte”, relacionada con el narcotráfico y la drogadicción. Alerta sobre la expansión de esta actividad ilícita y su penetración en estructuras estatales, la nota fue dada a conocer por el secretario General de la representación eclesiástica, Aurelio Pesoa.

El documento fue rechazado, luego, por el ministro de Gobierno, Carlos Romero, al señalar que contiene afirmaciones “temerarias” y convocó a los autores a una reunión para que muestren sus respaldos.

CARTA PASTORAL

La Carta Pastoral, leída por la indicada autoridad eclesiástica, asegura que el consumo tradicional de la hoja de coca, desde tiempos ancestrales, tiene un valor cultural y medicinal, especialmente en la vida de los pueblos andinos de Bolivia. Empero, lo malo es su transformación en cocaína.

En el documento de 48 páginas, los obispos expresan su preocupación por las causas y las consecuencias que provoca a las familias y a la sociedad mundial la producción de drogas estupefacientes, para cuyo consumo y comercio entra en actividad el narcotráfico.

“(…) el narcotráfico, en su estrategia de expansión e impunidad, penetra incluso estructuras estatales y fuerzas del orden, comprando conciencias. La corrupción ha minado la credibilidad de autoridades de diversa jerarquía encargadas de la lucha contra el narcotráfico, tanto en el presente como en el pasado”, refiere el documento.

En ese contexto, hace referencia, también, a que el narcotráfico tiene un elevado impacto en la economía nacional, además que este ilícito negocio y la drogadicción representan un grave peligro para la convivencia pacífica, la seguridad ciudadana y jurídica.

“EXTRAÑAS CONNIVENCIAS”

La Iglesia observa que existe “esta oscura caja de extrañas connivencias entre lo lícito y lo ilícito”. Además, cuestiona que las denuncias se diluyen rápidamente en la penumbra y, por lo general, siempre quedan en la nada, lo que nos hace temer que se trate de problemas con muchas y graves connotaciones que nuestra sociedad no sabe y, en algunos casos, no quiere enfrentar”.

Considera también que esta situación genera en la población un sentimiento de frustración y desconfianza de la población hacia la administración de la justicia, lo cual lleva, en muchos casos, a buscar respuestas a la problemática de la violencia y de la inseguridad, al margen de la ley.

La Iglesia exhorta al Gobierno, sistema judicial, Policía y Fuerzas Armadas, los organismos internacionales y las organizaciones sociales de base, a movilizarse y asumir la responsabilidad que a cada quien le toca.

El secretario general del Episcopado sostuvo que, “este nuestro enfoque, nuestra carta es motivo que queremos abrir un debate amplio que nos ayude a todos enfrentar el problema del narcotráfico, para tener una Bolivia mejor en el futuro, pero necesitamos el esfuerzo de todos: Estado, instituciones públicas, organizaciones internacionales, Policía, Iglesia, Justicia, Educación, Salud, todos en conjunto”, dijo.

Aseguró que no es intención de la Iglesia Católica atacar a una u otra institución, “sino el de convocar a todos a asumir la problemática del narcotráfico en el país”.

Actualmente, “Se hace algo en el país pero no es suficiente, aún se encuentran fábricas en los que se produce la droga, como ejemplo ayer apareció un boliviano en Chile con 90 capsulas de droga, como iglesia quisiéramos que este tema se lo tome con más seriedad”, contextualizó Pesoa.

TRABAJO DE TODOS

De su parte, monseñor Eugenio Scarpellini, Obispo de la Diócesis de el Alto, acotó que es un trabajo de todos incluidos: Estado, misiones públicas, organizaciones internacionales, policía, Iglesia, justicia, educación y salud.

“ La droga destruye a la persona, la sociedad e institucionalidad del país y del mundo entero, el problema se resuelve entre todos, desde la Iglesia nuestro compromiso es trabajar con la pastoral familiar, (unidad, valores), función educativa y transmisora de la fe, lo que nos interesa es abrir un debate amplio donde todas las instituciones se sientan comprometidas con este problema que nos ataña a todos, nuestra intención no es atacar una u otra institución, sino convocar a todos para asumir esto como problema de nuestra Bolivia, necesitamos el esfuerzo de todos”, dijo.

Monseñor Scarpellini, indicó que la información que contiene la carta tiene como base al Informe Anual de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (Jife), el monitoreo de cultivo de coca elaborado por la Unodc y los trabajos de otras, que están citadas en la Carta Pastoral.

La inquietud no es una investigación estadística, sino generar debate, pues los Obispos recibieron informes de sacerdotes, religiosas, catequistas, personas que trabajan en el área rural, lugares donde se produce cocaína y existen centros de rehabilitación de personas con este problema. “Es nuestro enfoque abrir un debate que nos ayuda a enfrentar el problema”, concluyó el Obispo.

MINISTRO DE GOBIERNO

El ministro de Gobierno, Carlos Romero, a tiempo de rechazar el contenido de la Carta Pastoral de los Obispos de Bolivia, sobre el narcotráfico y la drogadicción. Dijo que el documento contiene afirmaciones “temerarias” y convocó a los autores a una reunión para que muestren sus respaldos.

“Es una afirmación de grueso calibre, es una afirmación temeraria, debería citar su fuente”, dijo Romero, quien convocó a “una reunión de trabajo (para) que traigan su respaldo y nosotros vamos a traer nuestro respaldo para poder mostrar que estas afirmaciones están lejos de la realidad”.

viernes, 1 de abril de 2016

Iglesia Católica de Bolivia pide al Gobierno se la incluya en lucha contra las drogas

Luego de presentar una nueva Carta Pastoral sobre la realidad del narcotráfico en el país, la Conferencia Episcopal de Bolivia (CEB) pidió este viernes al gobierno de Evo Morales que la Iglesia tenga “la oportunidad para poder participar en la redención de las personas que han caído en la drogadicción y hacer que las instituciones fortalezcan su compromiso para enfrentar este problema”.

La propuesta, según informó hoy el portal “Iglesia Viva”, órgano oficial de la CEB, fue oficializada por monseñor Aurelio Pessoa, Secretario General de la Conferencia Episcopal, quien además fue el encargado de presentar el documento “Hoy pongo ante ti la vida o la muerte“, título de la Carta Pastoral que aborda la problemática del narcotráfico y la drogadicción con notable rigor científico e informativo.

“Lo que nos interesa es abrir un debate amplio donde todas las instituciones se sientan comprometidas con este problema que nos atañe a todos, nuestra intención no es atacar una u otra institución, sino convocar a todos para asumir esto como un problema de nuestra Bolivia, necesitamos el esfuerzo de todos”, dijo por su parte monseñor Eugenio Scarpellini, Obispo de la Diócesis de el Alto, enfatizando que la lucha contra el narcotráfico “es un trabajo de todos incluidos: Estado, misiones públicas, organizaciones internacionales, policía, Iglesia, justicia, educación y salud”.

Al cierre de esta edición no hubo aún reacción oficial del Gobierno sobre esta propuesta de los obispos para incluir en la Iglesia en los planes de lucha anti-droga.

Defensa de la hoja de la coca frente a la cocaína

A tiempo de oficializar la publicación del extenso estudio eclesiástico, monseñor Pessoa leyó un comunicado de presentación en el cual se destaca una defensa del uso ritual y cultural de la hoja de coca, en contraposición a los efectos destructivos del individuo y la sociedad que implica su transformación en cocaína. “El consumo tradicional de la coca, desde tiempos ancestrales, tiene un valor cultural y medicinal, especialmente en la vida de los pueblos andinos de Bolivia. La hoja de coca no es mala, lo malo es su transformación en cocaína y quien se dedica a cultivarla para la producción de drogas ilícitas es parte de la cadena del narcotráfico y tiene una responsabilidad ética y penal ineludible”, afirma el comunicado leído por el Secretario General de la CEB.

Esta posición de los obispos bolivianos coincide con la línea editorial de Sol de Pando que considera a la cocaína como un perverso factor colonizador de la hoja de coca.

Un Carta Pastoral que sigue la línea del Papa

El pasado 13 de febrero, durante su visita a México, el Papa Francisco convocó a los obispos de su Iglesia tomar una posición activa en la lucha contra el narcotráfico. “Sean obispos de mirada limpia, de alma transparente, de rostro luminoso. No le tengan miedo a la transparencia” — dijo Francisco—. “No se dejen corromper… No pongan su confianza en los carros y caballos de los faraones actuales”, aludió a los capos corruptores del narcotráfico.

En cumplimiento a esa consigna papal, los obispos bolivianos toman la iniciativa de intervenir en el tema a partir de una Carta Pastoral que desnuda las fragilidades del Estado Plurinacional ante la expansión destructiva de la cocaína, problema que no sólo pone a Bolivia ante el estigma internacional de ser un importante país productor de la droga, sino también vulnerabiliza a la sociedad, especialmente la juventud, ante el creciente consumo de cocaína.

El documento es un estudio minucioso de 48 páginas (bajar la Carta Pastoral en PDF) que se elaboró en base a datos de diversas fuentes oficiales como el Reporte Anual de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), el Monitoreo de Cultivo de Coca 2014 e informes del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), entre otras. Asimismo fueron citados Documentos eclesiales como: Aparecida, Evangelii Guadium, Bula Misericordiae Vultus, discursos del Papa Francisco en Palmasola en su visita a Bolivia, etcétera, según detalló el portal Iglesia Viva.

“Como es de dominio público, el narcotráfico, en su estrategia de expansión e impunidad, penetra incluso estructuras estatales y fuerzas del orden, comprando conciencias. La corrupción ha minado la credibilidad de autoridades de diversa jerarquía encargadas de la lucha contra el narcotráfico, tanto en el presente como en el pasado“, se lee en la Carta Pastoral “Hoy pongo ante ti la vida o la muerte”.

“Nadie parece querer abrir en verdad esta oscura caja de extrañas connivencias entre lo lícito y lo ilícito. Las denuncias se diluyen rápidamente en la penumbra y quedan en la nada, lo que nos hace temer que se trate de problemas con muchas y graves connotaciones que nuestra sociedad no sabe y, en algunos casos, no quiere enfrentar”, advierte el documento.

“El narcotráfico, en un contexto de deficiente fiscalización y de corrupta administración de la justicia, representa un grave peligro para la convivencia pacífica, la seguridad ciudadana y jurídica, la soberanía del Estado y el desarrollo del país” —señala el diagnóstico—. “Es un poder difícil de contrarrestar y que frecuentemente actúa en la impunidad. Esta situación origina un sentimiento de frustración y desconfianza de la población hacia la administración de la justicia, lo cual lleva, en muchos casos, a buscar al margen de la ley respuestas a la problemática de la violencia y de la inseguridad”.

El informe eclesiástico recuerda casos emblemáticos de protección y fomento estatal al tráfico internacional de cocaína como los de los jefes policiales René Sanabria y Oscar Nina, condenados y encarcelados por involucrarse en este delito. Cita también el escándalo de empresas estatales como Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivia (YPFB), que fue infiltrada por funcionarios y contratistas ligados al narcotráfico para usar la infraestructura estatal en el traslado de cocaína a la Argentina.

¿Economía boliviana próspera y narcotizada?

En otra parte importante de su Carta Pastoral, los obispos expresan sin ambages su preocupación por el retorno de una economía nacional crecientemente alimentada por el dinero socio del narcotráfico.

“La economía de nuestro país se nutre, en parte, de recursos provenientes del narcotráfico, lo que la distorsiona”, dice la carta episcopal. Al respecto, los obispos reafirman lo expresado en la Carta Pastoral “Los católicos en la Bolivia de hoy”: “El narcotráfico tiene un elevado impacto en la economía nacional. Esto falsea las condiciones económicas del mercado productivo. Una verdadera lucha contra este mal debe atacarlo también en sus movimientos financieros”.

La Iglesia se muestra asimismo partidaria de combatir sin cuartel el lavado de dinero que genera el narcotráfico produciendo una ola de legitimación de ganancias ilícitas que ahondan las brechas sociales en pleno “proceso de cambio”:

“El lavado de dinero, el movimiento financiero que ello genera, contribuye a la liquidez monetaria y crecimiento de los sectores de servicios y consumo que afectan y desincentivan lo productivo y a sectores generadores de empleo. Contribuye a un escenario de crecimiento económico, pero anulando el desarrollo”.

Ante esta realidad, la Iglesia católica de Bolivia le pide al Gobierno de Evo Morales ser partícipe de las campañas oficiales para combatir el flagelo, enmarcándose en el espíritu de la Misericordia que es la línea eclesiástica oficial marcada este año por el Papa Francisco.

“Por eso la Iglesia, al tiempo que reconoce responsabilidades diferenciadas de cada persona e institución involucradas en la cadena del narcotráfico, no puede dejar de denunciar y juzgar el mal y el pecado anunciando el perdón e invitando a la conversión, ya que todo lo que deshumaniza al ser humano es pecado”, dice uno de los puntos conclusivos de la nueva Carta Pastoral.