martes, 16 de febrero de 2016

Orígenes del cisma entre católicos y ortodoxos

Un acontecimiento histórico singular protagonizaron el viernes 12 de febrero el papa Francisco y el Patriarca de la Iglesia Ortodoxa Rusa Kiril, al sostener un diálogo de dos horas, en el aeropuerto de La Habana, Cuba, dejando de lado casi mil años de distanciamiento.

Resultado del encuentro es la suscripción de un documento que aboga por la unidad del cristianismo, empezando con el restablecimiento de los vínculos religiosos entre el catolicismo y los ortodoxos rusos que, en la actualidad, tienen como su máxima autoridad al patriarca Kiril.

La ruptura entre católicos y ortodoxos sucedió en el año 1054, o sea hace 946 años. La versión que ofrecemos en esta página establece las causas del cisma, como resultado de una exhaustiva investigación de la BBC Mundo y EFE, que son las mayores redes radiodifusoras que existe en el mundo.

Antes de ello, sin embargo, corresponde hacer algunas referencias más al documento suscrito por Francisco y Kiril, dada la trascendencia histórica que tiene.

La declaración está redactada en 30 puntos. En su parte inicial lamentan los dos firmantes que se hubiera producido la unidad que ha persistido hasta estos días. Enseguida, consignaron el párrafo fundamental, que dice: “y, conscientes de muchos obstáculos que hay que superar, esperamos que nuestro encuentro contribuya a la obtención de la unidad mandada por Dios”.

Añadieron: “Hablamos de nuestras iglesias y coincidimos en que la unidad se hace caminando. Hablamos claramente, sin medias palabras”. De la lectura de esta frase trasluce la sabiduría que detentan los suscriptores de la declaración, porque, de antemano, saben que no dejarán de tener dificultades, por los menos en los inicios, para concretar la voluntad de unidad que propugnan.

En este sentido, una primera expresión de ese sentimiento unitario está reflejado en estos términos: “Hacemos un llamamiento a la comunidad internacional a tomar medidas inmediatas para evitar un mayor desplazamiento de los cristianos de Oriente Medio. Levantando nuestras voces en defensa de los cristianos perseguidos, también nos solidarizamos con los sufrimientos de seguidores de otras tradiciones religiosas”.

En su instancia mayor implica que católicos y ortodoxos se conduelen de los sufrimientos que les están imponiendo a los cristianos por parte de sectores extremistas de los fieles musulmanes, entre estos los terroristas que se autodenominan como integrantes del Estado Islámico.

CAUSAS DE 1.000 AÑOS DE ENEMISTAD ENTRE LAS IGLESIAS CATÓLICA Y ORTODOXA

Nada dura para siempre ni siquiera la enemistad. Los más de mil años de rivalidad entre la iglesia católica y la ortodoxa fueron puestos a prueba el viernes con el encuentro en La Habana entre el líder católico y el patriarca de la iglesia rusa, la más grande e influyente de la ortodoxia. Por lo tanto, pocas veces el calificativo “histórico” estuvo tan justificado.

La reunión de dos horas en la neutralidad del aeropuerto de la capital de Cuba entre el papa Francisco y el patriarca Kiril es visto como un primer paso para la reconciliación entre las dos mayores iglesias en las que se divide el cristianismo. BBC Mundo nos explica algunas claves de una división milenaria y de un posible entendimiento futuro.

¿QUÉ SUCEDIÓ EN EL AÑO 1054?

La fecha es simbólica. Es el punto final de una división que se venía gestando durante siglos. En 1054, el Papa de Roma y el Patriarca de Constantinopla se excomulgaron mutuamente y así comenzó lo que se conoce como el gran cisma del cristianismo, que aún pervive.

Pero las iglesias cristianas de oriente y occidente se habían ido separando desde hacía siglos, sobre todo culturalmente. En occidente se hablaba latín, mientras que en el oriente bizantino prevalecía la cultura helenística griega.

La cuestión, sin embargo, iba más allá de lo lingüístico y cultural. El enfrentamiento, además de en las diferencias rituales, se sustenta en cuestiones teológicas o doctrinarias como el concepto de purgatorio y la llamada “controversia trinitaria”.

Mientras en occidente se cree y se reza al Espíritu Santo, que de acuerdo con las corrientes teológicas más extendidas en la Iglesia occidental “procede del padre y del hijo”, los ortodoxos prescinden de la figura del hijo.

Es el conflicto por lo que en latín se denomina “filioque” (“y del hijo”). “Esa única palabra ha generado concilios, guerras, malentendidos. Por ella nos hemos peleado un milenio”, afirma a BBC Mundo Philip Goyret, vicerrector de la Universidad Pontificia de la Santa Cruz de Roma.

En cuanto al purgatorio, la Iglesia Católica incluye en su credo esta etapa donde las almas purgan sus pecados leves antes de llegar al paraíso, pero la Iglesia Ortodoxa la desconoce.

PAPA VS. PATRIARCA

Pero el tema clave de esta relación es el modo distinto de entender la función de quién manda en la iglesia. La función del Papa en la católica se entiende como máxima figura de autoridad.

La Iglesia Ortodoxa, en cambio, está dividía en patriarcados entre los que existe una igualdad. Hay uno, el de Constantinopla, que actualmente ocupa Bartolomé, al que se considera “primero entre iguales”.

Bartomolé tiene cierta preeminencia, pero no tiene jurisdicción sobre toda la Iglesia ortodoxa. Además, su patriarcado, con sede en Estambul y con unos 10.000 fieles, no tiene el peso del de Moscú, que con Kiril al frente suma unos 120 de los 200 millones de creyentes ortodoxos. La católica, por su parte, reúne a unos 1.200 millones de fieles.

La Iglesia Ortodoxa rusa siempre ha estado muy vinculada con el poder, ya fuera con el emperador, con el zar o con el secretario general del Partido Comunista durante la era soviética.

Ahora, Kiril, patriarca desde 2009, mantiene una estrecha relación con el presidente ruso, Vladimir Putin. La oposición al Kremlin critica habitualmente la sintonía entre Iglesia y Estado.

CUESTIÓN DE PODER

El cisma tuvo mucho que ver también con el poder. En el siglo XI, Europa se estaba evangelizando y comenzaron las luchas por ver a qué iglesia correspondía una determinada misión. “Ha habido un conflicto de poderes”, explica Goyret y de alguna manera persiste y es fuente de tensiones.

Con la llegada del comunismo y la creación del bloque soviético, la Iglesia Católica en Ucrania y Rusia fue violentamente reprimida por el Estado, que entregó los templos católicos a la ortodoxa.

Cuando cayó el Muro de Berlín, los católicos recuperaron la libertad religiosa y surgió la tensión porque quisieron recuperar lo que fue suyo.

Los ortodoxos rusos no toleraron bien en los últimos años lo que consideran como intentos de expansión del catolicismo en Rusia. Que el papa Juan Pablo II creara diócesis católicas en el país generó inquietud en Moscú, que lo vio “como una invasión”, cuenta Goyret.

INÉDITO

El papa Francisco y el patriarca Kiril abrieron un inédito canal de diálogo y cooperación entre las iglesias católica y ortodoxa, tras casi mil años de cisma, que busca forjar un frente común para los desafíos del mundo actual como la persecución del cristianismo, la violencia y el terrorismo.

Ambos protagonizaron un histórico y “fraterno” encuentro en un salón de protocolo del aeropuerto de La Habana, el primero entre los primados de las dos Iglesias, separadas en 1054, que abre un nuevo capítulo en la relación entre los dos principales ramas del cristianismo.

El papa y el patriarca se saludaron con un abrazo y tres besos, como manda la tradición rusa entre amigos; un gesto significativo que refleja el talante dialogante y conciliador de Kiril y Francisco, que han logrado una reunión que sus antecesores no pudieron.

La conciencia cristiana y la responsabilidad pastoral no nos permiten que permanezcamos indiferentes ante los desafíos que requieren una respuesta conjunta, reza la declaración común que Francisco y Kiril firmaron tras su encuentro.

HUMILDAD FRATERNA

En un breve discurso tras la reunión y firma del documento, el pontífice católico, que hizo una breve escala en Cuba en su viaje a México, agradeció a Kiril su “humildad fraterna” y subrayó que ambos estuvieron de acuerdo en que la “unidad se hace caminando” y en “una serie de iniciativas viables” de colaboración.

El patriarca ruso, por su parte, destacó que el encuentro permitió “entender y sentir” la posición del otro y que conversaron sobre las posibilidades de cooperación en la defensa del cristianismo.

“Hemos tenido una discusión abierta, con pleno entendimiento de la responsabilidad de nuestras iglesias con nuestro pueblo creyente, el futuro del cristianismo y de la civilización humana”, indicó Kiril, que permanecerá de visita oficial en Cuba, donde hay 15.000 fieles ortodoxos, hasta el domingo.

En la declaración conjunta señalan que, católicos y ortodoxos, después de estar “durante casi mil años privados de comunicación” y “divididos dado a las heridas causadas por los conflictos del pasado lejano y reciente, por las diferencias heredadas por antepasados”, se unen ahora para centrar su atención hacia las “regiones del mundo donde los cristianos están sometidos a persecución”.

“En muchos países de Oriente Medio y África del Norte se exterminan familias completas de nuestros hermanos y hermanas en Cristo, pueblos y ciudades enteros habitados por ellos. Sus templos están sometidos a la destrucción bárbara y a los saqueos, los santuarios a la profanación y los monumentos a la demolición”, lamentan.

También denuncian que en Siria e Irak la violencia se ha cobrado miles de vidas y allí se observa “con dolor el éxodo masivo de cristianos de la tierra donde nuestra fe comenzó a extenderse y donde ellos vivían a partir de los tiempos apostólicos, junto con otras comunidades religiosas”.

DATOS

- El papa Francisco coincidió con el patriarca Kiril en que “la unidad se hace caminando”, según dijo en un breve discurso tras la histórica reunión que mantuvo en La Habana con el líder de la Iglesia Ortodoxa.

- Francisco indicó que su encuentro con el patriarca ortodoxo ha finalizado con “una serie de iniciativas” que considera “viables y posibles de realizar” y agradeció la “humildad fraterna” de Kiril y sus buenos deseos de unidad.

- El papa Francisco y el patriarca Kiril conversaron durante dos horas en un salón de protocolo del Aeropuerto de La Habana, que fue el escenario de su histórica reunión, por ser la primera entre los máximos líderes de las iglesias Católica y Ortodoxa desde el Gran Cisma de Oriente y Occidente del año 1054.

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