El diario del Vaticano, L’Osservatore Romano, evitó ayer toda polémica con el filme “Spotlight”, vencedor del Óscar a la Mejor Película por su historia sobre la pedofilia en la Iglesia y lo consideró “emocionante” porque “da voz al horror y el dolor profundo” de las víctimas.
“Queda claro que dentro de la Iglesia hay demasiadas personas que están más preocupadas por la imagen de la institución que por la gravedad del acto”, reconoce en un artículo para el diario de la Santa Sede la teóloga Lucetta Scaraffia, al comentar el premio otorgado por Hollywood.
“Spotlight” rememora la investigación del diario The Boston Globe para destapar en 2002 los casos de pedofilia en la Iglesia Católica, un escándalo mundial que involucró a la jerarquía de la Iglesia estadounidense, y en particular el cardenal Bernard Law, quien escondió de forma sistemática los abusos sexuales cometidos por casi un centenar de curas en Estados Unidos.
“Nada puede justificar la grave falta cometida por la persona que representa a Dios y que usa su autoridad para abusar de un inocente. Todo ello está bien contado en la película”, escribe la columnista del diario del Vaticano.
Se trata de la primera reacción a la victoria del filme, que también fue premiado por el guión, y al pedido lanzado desde la ceremonia al papa Francisco por el director, Tom McCarthy y los productores, para que siga combatiendo ese flagelo. “Hay confianza en un papa que está continuando con la limpieza comenzada por su predecesor desde que era cardenal”, comenta Scaraffia.
“El hecho de que en la ceremonia de los Óscar se haya hecho un llamamiento al papa Francisco para que combata este flagelo debe verse como una señal positiva”, sostiene. “Es que no es una película anticatólica”, reconoce la columnista.
El diario lamenta sólo que el filme no mencione “la larga y tenaz lucha” contra la pedofilia dentro de la Iglesia hecha por el cardenal Joseph Ratzinger, cuando era prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe y luego como Benedicto XVI.
”La pedofilia no se deriva necesariamente del voto de castidad”, añade el artículo,
“La película da voz a los supervivientes de los abusos. Y el Óscar amplifica esa voz, un coro que resuena y llega hasta el Vaticano”, dijo Michael Sugar, uno de los productores.
“Papa Francisco es hora de proteger a los niños y restaurar nuestra fe”, lanzó desde el palco.
IÑÁRRITU SE COLOCA ENTRE LOS MÁS GRANDES DEL CINE
Los Ángeles | Efe
Alejandro González Iñárritu logró anoche por “The Revenant” su segundo Óscar consecutivo como realizador, la culminación de una carrera construida a base de riesgos, de grandes éxitos y algún fracaso, pero sobre todo de inconformismo.
Con sólo seis largometrajes, a sus 51 años el cineasta mexicano se ha hecho por derecho propio con un lugar entre los grandes del cine, con un logro que hasta ahora sólo habían conseguido nada menos que John Ford y Joseph Leo Mankiewicz.
“Amo esta película como amé ‘Birdman’”, dijo el realizador, en su comparecencia ante los medios junto al protagonista de “The Revenant, Leonardo DiCaprio, en referencia a los dos filmes con los que ha entrado a formar parte de la historia de los premios de la Academia de Hollywood.
Lo logró con su película más dura, no sólo por la historia sino por un rodaje en condiciones extremas que provocó quejas de parte del equipo y que ha sido reconocido como espantoso por los protagonistas -DiCaprio y Tom Hardy- y hasta por él mismo.
“The Revenant” obtuvo anoche otros dos Óscar: a Mejor Actor (DiCaprio) y Mejor Fotografía (Emmanuel, “El Chivo”, Lubezki).
martes, 1 de marzo de 2016
Reseña del Vaticano
Según documentos que cursan en los archivos secretos del Vaticano, tras la cruenta guerra de la independencia que llegó a interrumpir las comunicaciones de latinoamerica con la Santa Sede, la naciente república nominada inicialmente “Bolívar”, por mandato del Mcal. de Ayacucho fue la primera en establecer relaciones diplomáticas con el Vaticano por intermedio de la nunciatura en Madrid.
Pocos años más tarde, el 15 de octubre de 1830, esta misma nación tuvo el privilegio de acreditar al Libertador como su primer Embajador Extraordinario y Plenipotenciario ante la Santa Sede, por considerarlo representante natural de todas las repúblicas latinoamericanas en Europa, alegando que “nadie trabajará allí con celo más ardiente por su bien como él mismo, que arrancándolas de un coloniaje humillante pudo colocarlas en el rango que justamente ocupan. Bolivia le debe más particularmente su existencia política como nación, un empeño entusiasta por su conservación y el cordial título de Hija con que la saludó el día de la América cuando fue absolutamente emancipada”.
Paralelamente, el presidente constitucional Andrés de Santa Cruz, comisiona al sacerdote Andrés Herrero del convento franciscano de Tarija, para realizar una visita pastoral a la Santa Sede a fin de informar la lamentable desaparición de las misiones del Gran Chaco durante la sangrienta guerra emancipatoria, por la huida de los aborígenes evangelizados para refugiarse en la candente selva, re-tornando a un estado de barbarie y precariedad más lamentable que antes tuvieran.
Luego de recibir por parte de la Santa Sede el nombramiento de Comisario General de América del Sud, Herrero recluta una legión de voluntarios procedentes de diversas regiones de Italia y a su re-torno al país en 1833 logra la restitución de los Colegios Fide de Tarija, Tarata y La Paz, y en segundo viaje a la cabeza de 83 misioneros, los Colegios de Chillán en Chile, de Ocopa en Perú, la Recoleta de Charcas, partiendo unos pocos hacia la Argentina, para que luego cada país se ocupe en regir sus destinos en cada jurisdicción. Sin duda, este pasaje puede inscribirse entre las mayores glorias de la Iglesia boliviana de todos los tiempos.
Aunque se sabe que debido a su prematura muerte, el Libertador nunca llego a ejercer dichas funciones ante el Vaticano, su legado había calado allá hondo por consolidar los principios de convivencia pacífica, justicia y libertad entre las naciones latinoamericanas, con la devolución de las tierras americanas a sus legítimos propietarios. Por esto mismo los derechos de la nación bolivariana para retornar a la costa con la que naciera a la vida independiente, fueron cabal-mente valorados por los sucesivos pontífices romanos.
Particularmente, siendo Bolívar fundador y primer presidente de la naciente república, como tarea prioritaria de su gobierno emite el decreto de 28 de diciembre 1825 para la creación del puerto mayor de todo el país llamado La Mar en la región de Atacama, más adelante invadida con apoyo de una potencia extra continental por el vecino país, en afán indisimulado de apropiarse de su riqueza en recursos naturales y mineralógicos.
A esta circunstancia se debe que Juan Pablo II -el primer papa en visitar la región latinoamericana- ofreciera sus bue-nos oficios a fin de alcanzar una solución pacífica en la reintegración marítima de Bolivia, aunque en esa oportunidad el país optara por la negociación directa que mañosamente le ofreciera el gobierno de la Moneda a fin de neutralizar la prometida mediación. No obstante si-guiendo la doctrina de su predecesor, durante su visita al país el papa Francis-co manifesto que “no es injusto que Bolivia anhele tener salida al mar”, lo cual la diplomacia chilena interpretara como injerencia entre naciones sobera-nas.
Por carecer Chile de autoridad moral para desestimar tal declaración, en pos de una interpretación más cabal se puede extrapolar el mensaje, en sentido que “lo injusto” en este caso, es que la nación chilena prive al pueblo boliviano del legítimo anhelo por acceder al espacio abierto de comunicación con el mundo, que le legara el paladín de la descolonización en tierras americanas.
En realidad, la actitud chilena vuelve las páginas de la historia a la heroica gesta, es decir a la pugna que entonces se desatara entre dos corrientes opuestas: la de la unidad e integración entre los pueblos de la Patria Grande, propugnada por Bolívar, y la de la dominación o conquista, que aunque por aquellos tiempos fuera norma, ahora Chile pretende hacer prevalecer ante la comunidad internacional de manera anacrónica, en retroceso a tiempos del oscurantismo y la oprobiosa esclavitud.
Si tenemos en cuenta que los tratados no pueden autorizar a futuro la conculcación de los derechos humanos funda-mentales de las personas, al parecer Chile pretende -cual si el conflicto no hubiera cesado- extender el botín de guerra de más de veinte lustros atrás para extorsionar a las generaciones actuales, condenándolas a vivir expoliadas dentro su propio territorio, convertido en merca-do cautivo para usufructo colonial extran-jero, inadmisible en nuestro tiempo.
Atenidos a la reflexión que plantea Francisco I, se puede deducir que lo único que distancia a la posición boliviana de la chilena, es precisamente la noción de lo que es “justo” y de lo que es “injusto”, es decir noble o innoble entre las relaciones de la comunidad de naciones del continente austral, lo cual en última instancia le corresponderá valorar a la imparcialidad del alto Tribunal de la Haya.
(*) Con estudios derecho internacional en OEA, España e Italia y siete meses de investigador acreditado ante la Biblioteca Apostolica y Archivos Secretos del Vati-cano.
Pocos años más tarde, el 15 de octubre de 1830, esta misma nación tuvo el privilegio de acreditar al Libertador como su primer Embajador Extraordinario y Plenipotenciario ante la Santa Sede, por considerarlo representante natural de todas las repúblicas latinoamericanas en Europa, alegando que “nadie trabajará allí con celo más ardiente por su bien como él mismo, que arrancándolas de un coloniaje humillante pudo colocarlas en el rango que justamente ocupan. Bolivia le debe más particularmente su existencia política como nación, un empeño entusiasta por su conservación y el cordial título de Hija con que la saludó el día de la América cuando fue absolutamente emancipada”.
Paralelamente, el presidente constitucional Andrés de Santa Cruz, comisiona al sacerdote Andrés Herrero del convento franciscano de Tarija, para realizar una visita pastoral a la Santa Sede a fin de informar la lamentable desaparición de las misiones del Gran Chaco durante la sangrienta guerra emancipatoria, por la huida de los aborígenes evangelizados para refugiarse en la candente selva, re-tornando a un estado de barbarie y precariedad más lamentable que antes tuvieran.
Luego de recibir por parte de la Santa Sede el nombramiento de Comisario General de América del Sud, Herrero recluta una legión de voluntarios procedentes de diversas regiones de Italia y a su re-torno al país en 1833 logra la restitución de los Colegios Fide de Tarija, Tarata y La Paz, y en segundo viaje a la cabeza de 83 misioneros, los Colegios de Chillán en Chile, de Ocopa en Perú, la Recoleta de Charcas, partiendo unos pocos hacia la Argentina, para que luego cada país se ocupe en regir sus destinos en cada jurisdicción. Sin duda, este pasaje puede inscribirse entre las mayores glorias de la Iglesia boliviana de todos los tiempos.
Aunque se sabe que debido a su prematura muerte, el Libertador nunca llego a ejercer dichas funciones ante el Vaticano, su legado había calado allá hondo por consolidar los principios de convivencia pacífica, justicia y libertad entre las naciones latinoamericanas, con la devolución de las tierras americanas a sus legítimos propietarios. Por esto mismo los derechos de la nación bolivariana para retornar a la costa con la que naciera a la vida independiente, fueron cabal-mente valorados por los sucesivos pontífices romanos.
Particularmente, siendo Bolívar fundador y primer presidente de la naciente república, como tarea prioritaria de su gobierno emite el decreto de 28 de diciembre 1825 para la creación del puerto mayor de todo el país llamado La Mar en la región de Atacama, más adelante invadida con apoyo de una potencia extra continental por el vecino país, en afán indisimulado de apropiarse de su riqueza en recursos naturales y mineralógicos.
A esta circunstancia se debe que Juan Pablo II -el primer papa en visitar la región latinoamericana- ofreciera sus bue-nos oficios a fin de alcanzar una solución pacífica en la reintegración marítima de Bolivia, aunque en esa oportunidad el país optara por la negociación directa que mañosamente le ofreciera el gobierno de la Moneda a fin de neutralizar la prometida mediación. No obstante si-guiendo la doctrina de su predecesor, durante su visita al país el papa Francis-co manifesto que “no es injusto que Bolivia anhele tener salida al mar”, lo cual la diplomacia chilena interpretara como injerencia entre naciones sobera-nas.
Por carecer Chile de autoridad moral para desestimar tal declaración, en pos de una interpretación más cabal se puede extrapolar el mensaje, en sentido que “lo injusto” en este caso, es que la nación chilena prive al pueblo boliviano del legítimo anhelo por acceder al espacio abierto de comunicación con el mundo, que le legara el paladín de la descolonización en tierras americanas.
En realidad, la actitud chilena vuelve las páginas de la historia a la heroica gesta, es decir a la pugna que entonces se desatara entre dos corrientes opuestas: la de la unidad e integración entre los pueblos de la Patria Grande, propugnada por Bolívar, y la de la dominación o conquista, que aunque por aquellos tiempos fuera norma, ahora Chile pretende hacer prevalecer ante la comunidad internacional de manera anacrónica, en retroceso a tiempos del oscurantismo y la oprobiosa esclavitud.
Si tenemos en cuenta que los tratados no pueden autorizar a futuro la conculcación de los derechos humanos funda-mentales de las personas, al parecer Chile pretende -cual si el conflicto no hubiera cesado- extender el botín de guerra de más de veinte lustros atrás para extorsionar a las generaciones actuales, condenándolas a vivir expoliadas dentro su propio territorio, convertido en merca-do cautivo para usufructo colonial extran-jero, inadmisible en nuestro tiempo.
Atenidos a la reflexión que plantea Francisco I, se puede deducir que lo único que distancia a la posición boliviana de la chilena, es precisamente la noción de lo que es “justo” y de lo que es “injusto”, es decir noble o innoble entre las relaciones de la comunidad de naciones del continente austral, lo cual en última instancia le corresponderá valorar a la imparcialidad del alto Tribunal de la Haya.
(*) Con estudios derecho internacional en OEA, España e Italia y siete meses de investigador acreditado ante la Biblioteca Apostolica y Archivos Secretos del Vati-cano.
jueves, 25 de febrero de 2016
La Cena del Señor volverá a la Catedral
La Santa Basílica Catedral, después de más de 10 años, volverá a ser el escenario de la celebración de la misa de la Cena del Señor que se desarrolla el jueves Santo.
El obispo de la Diócesis de Potosí, monseñor Ricardo Centellas, informó ayer que se aprobó el programa oficial de Semana Santa para Potosí, teniendo como uno de los actos centrales la misa de jueves Santo en la Catedral, después de estar por mucho tiempo cerrado por las obras de restauración que se cumplió en este edificio patrimonial.
Afirmó que la misa será celebrada a las 17:30 con todos los rigores del acto litúrgico y que después la Catedral estará abierta para la visita al Santísimo Sacramento, como se desarrolla en otros templos.
Recordó que la Iglesia católica vive el año de la misericordia para alcanzar la reconciliación y a la demostración y práctica de la solidaridad.
El programa de Semana Santa inicia en la catedral con el acto penitencial para jóvenes o de celebración del sacramento de la penitencia o reconciliación, el jueves 17 de marzo a las 19:00.
El domingo 20, a partir de las 19:00, en el atrio de la Catedral se cumplirá la celebración de la bendición de las palmas, único acto del domingo de Ramos en la ciudad.
El martes 22 será la misa Crismal y la bendición de los Santos Óleos (19:00) y el miércoles 23 la misa cuaresmal en el coliseo universitario (19:00).
El viernes santo se desarrollará la Adoración de la Santa Cruz en San Martín (14:00) y después la solemne procesión del Santo Sepulcro por el centro de la ciudad.
En la Catedral se desarrollará la vigilia pascual el sábado de Gloria a las 22:30 y el domingo la misa de Resurrección del Señor a las 9:30, actividad que cierra la Semana Santa.
El obispo de la Diócesis de Potosí, monseñor Ricardo Centellas, informó ayer que se aprobó el programa oficial de Semana Santa para Potosí, teniendo como uno de los actos centrales la misa de jueves Santo en la Catedral, después de estar por mucho tiempo cerrado por las obras de restauración que se cumplió en este edificio patrimonial.
Afirmó que la misa será celebrada a las 17:30 con todos los rigores del acto litúrgico y que después la Catedral estará abierta para la visita al Santísimo Sacramento, como se desarrolla en otros templos.
Recordó que la Iglesia católica vive el año de la misericordia para alcanzar la reconciliación y a la demostración y práctica de la solidaridad.
El programa de Semana Santa inicia en la catedral con el acto penitencial para jóvenes o de celebración del sacramento de la penitencia o reconciliación, el jueves 17 de marzo a las 19:00.
El domingo 20, a partir de las 19:00, en el atrio de la Catedral se cumplirá la celebración de la bendición de las palmas, único acto del domingo de Ramos en la ciudad.
El martes 22 será la misa Crismal y la bendición de los Santos Óleos (19:00) y el miércoles 23 la misa cuaresmal en el coliseo universitario (19:00).
El viernes santo se desarrollará la Adoración de la Santa Cruz en San Martín (14:00) y después la solemne procesión del Santo Sepulcro por el centro de la ciudad.
En la Catedral se desarrollará la vigilia pascual el sábado de Gloria a las 22:30 y el domingo la misa de Resurrección del Señor a las 9:30, actividad que cierra la Semana Santa.
Advierte el papa Francisco “El poder se convierte en un instrumento de corrupción”
El papa Francisco advirtió ayer que el poder cuando pierde la noción de servicio al bien común se convierte en opresor e instrumento de la corrupción y muerte.
Sostuvo que la existencia de “políticos corruptos que quieren más y más” es una “historia de hoy” e indicó que “si se pierde la dimensión del servicio, el poder se transforma en arrogancia y se convierte en dominio y atropello”.
En la catequesis de la Audiencia General del miércoles con motivo del Año Santo, el Sumo Pontífice comenzó hablando de cómo en la Escritura se habla de “los potentes, los reyes, los hombres que están ‘en lo alto’ y de su arrogancia y sus abusos”.
Al tomar como ejemplo el relato bíblico de Nabot, víctima de la ambición de poder del rey Ajab, indicó que los poderosos “para tener más dinero explotan a los pobres, explotan a la gente”.
“Es la historia de la trata de personas, del trabajo esclavo, de la pobre gente que trabaja clandestinamente y con el salario mínimo para enriquecer a los poderosos”, prosiguió.
Quien posee poder y riqueza ha de administrarlos pensando en el bien común y en los más pobres; quien los usa como instrumento para explotar y someter a los demás, que tenga el valor de arrepentirse y cambiar de vida, manifestó.
Sostuvo que si el poder y la riqueza no viven como servicio a los demás, terminarán convirtiéndose en instrumentos de corrupción y muerte.
“Es aquí donde llega el ejercicio de la autoridad sin respeto por la vida, sin justicia, sin misericordia. Y a esta cosa lleva la sed de poder: se hace codicia que quiere poseer todo”, puntualizó. (Agencias)
Sostuvo que la existencia de “políticos corruptos que quieren más y más” es una “historia de hoy” e indicó que “si se pierde la dimensión del servicio, el poder se transforma en arrogancia y se convierte en dominio y atropello”.
En la catequesis de la Audiencia General del miércoles con motivo del Año Santo, el Sumo Pontífice comenzó hablando de cómo en la Escritura se habla de “los potentes, los reyes, los hombres que están ‘en lo alto’ y de su arrogancia y sus abusos”.
Al tomar como ejemplo el relato bíblico de Nabot, víctima de la ambición de poder del rey Ajab, indicó que los poderosos “para tener más dinero explotan a los pobres, explotan a la gente”.
“Es la historia de la trata de personas, del trabajo esclavo, de la pobre gente que trabaja clandestinamente y con el salario mínimo para enriquecer a los poderosos”, prosiguió.
Quien posee poder y riqueza ha de administrarlos pensando en el bien común y en los más pobres; quien los usa como instrumento para explotar y someter a los demás, que tenga el valor de arrepentirse y cambiar de vida, manifestó.
Sostuvo que si el poder y la riqueza no viven como servicio a los demás, terminarán convirtiéndose en instrumentos de corrupción y muerte.
“Es aquí donde llega el ejercicio de la autoridad sin respeto por la vida, sin justicia, sin misericordia. Y a esta cosa lleva la sed de poder: se hace codicia que quiere poseer todo”, puntualizó. (Agencias)
jueves, 18 de febrero de 2016
Papa critica explotación laboral y pide verdadera reinserción de reos
El papa Francisco criticó ayer en Ciudad Juárez la explotación laboral al asegurar que “Dios pedirá cuenta a los esclavistas”, durante un encuentro con empresarios y trabajadores mexicanos, mientras que en la cárcel Cereso 3 pidió una verdadera reinserción de los presos.
En los dos actos antes de la misa del Papa en Ciudad de Juárez, en la última jornada de su visita a México, Francisco se reunió en el colegio de bachilleres del Estado de Chihuahua, con organizaciones de trabajadores y representantes de cámaras y gremios empresariales.
Pero sobre todo, les indicó que a todos ellos les une la responsabilidad de “crear espacios de trabajo digno (...) especialmente para los jóvenes de esta tierra”.
Y es que Francisco señaló que “uno de los flagelos más grandes” a los que se ven expuestos los jóvenes es la falta de oportunidades de estudio y de trabajo, “lo que genera en muchos casos situaciones de pobreza”.
La primera cita del día había sido la visita al Centro de Readaptación Social, el Cereso 3, donde los esperaban unos 700 reos.
“Estoy concluyendo mi visita a México y no quería irme sin venir a saludarlos”, les dijo el papa Francisco, quien quiso celebrar con los presos “el Jubileo de la Misericordia”, el Año Santo que comenzó el pasado 8 de diciembre.
Francisco que visitaba una cárcel mexicana después del motín en la cárcel estatal de Topo Chico, en Monterrey, en la que murieron 49 presos, criticó en su discurso el ineficaz sistema carcelario y de rehabilitación.
“Ya tenemos varias décadas perdidas pensando y creyendo que todo se resuelve aislando, apartando, encarcelando, sacándonos los problemas de encima, creyendo que estas medidas solucionan verdaderamente los problemas”, lamentó Francisco en su discurso.
Para ello, el Papa abogó por “la reinserción o rehabilitación comienza creando un sistema que podríamos llamarlo de salud social, es decir, una sociedad que no contamine relaciones en el barrio, en las escuelas, en las plazas, en las calles, en los hogares, en todo el espectro social”.
También criticó cómo a veces parece “que las cárceles se proponen incapacitar a las personas a seguir cometiendo delitos más que promover los procesos de rehabilitación que permitan atender los problemas sociales, psicológicos y familiares que llevaron a una persona a determinada actitud”.
Francisco les pidió: “Luchen desde acá dentro por revertir las situaciones que generan más exclusión. Hablen con los suyos, cuenten su experiencia, ayuden a frenar el círculo de la violencia y la exclusión”.
Porque, agregó, “quien ha sufrido el dolor al máximo, y que podríamos decir experimentó el infierno, puede volverse un profeta en la sociedad”.
“Si dijese lo de quien está libre de pecado que tire la primera piedra. Yo me tendría que ir”, les dijo a los presos.
Y agregó, ante el total silencio, en el patio de la cárcel: “Siempre que entro en una cárcel me pregunto, por qué ellos y yo no”.
Mensaje reflexivo
El papa Francisco aseguró que “la pobreza es el caldo de cultivo para el narcotráfico” por lo que instó a colaborar para encontrar soluciones, en un encuentro con empresarios y trabajadores en Ciudad Juárez, en la última jornada de su viaje a México.
En el colegio de bachilleres del Estado de Chihuahua, Francisco abogó por el diálogo entre todas las organizaciones del trabajo, porque: “no podemos darnos el lujo de cortar toda instancia de encuentro, de debate, de confrontación, de búsqueda”.
“Hoy están aquí diversas organizaciones de trabajadores y representantes de cámaras y gremios empresariales. A primera vista podrían considerarse como antagonistas, pero los une una misma responsabilidad: buscar generar espacios de trabajo digno (...) especialmente para los jóvenes de esta tierra”, dijo el pontífice argentino.
Y es que Francisco señaló que “uno de los flagelos más grandes” a los que se ven expuestos los jóvenes es la falta de oportunidades de estudio y de trabajo, “lo que genera en muchos casos situaciones de pobreza”. Esta pobreza, señaló, “es el mejor caldo de cultivo para que caigan en el círculo del narcotráfico y de la violencia”.
MISA FRONTERIZA
El papa Francisco saludó y bendijo a unos 400 fieles que lo esperaron durante horas en el lado estadounidense del fronterizo río Bravo, en un gesto simbólico en Ciudad Juárez antes de la misa que cerró su maratónica gira a México.
Francisco subió una pequeña pendiente con una cruz a la orilla del río, donde saludó a los fieles, entre ellos numerosos solicitantes de asilo, que lo saludaban de vuelta.
La misa en el lado mexicano de la frontera se realizó en una explanada al lado del río Bravo y fue transmitido por pantallas gigantes a un estadio de El Paso, Texas.
Centenares de personas cruzaron la frontera desde Estados Unidos para acompañar la misa, mientras otros optaron por participar desde el estadio Sun Bowl de El Paso.
En los dos actos antes de la misa del Papa en Ciudad de Juárez, en la última jornada de su visita a México, Francisco se reunió en el colegio de bachilleres del Estado de Chihuahua, con organizaciones de trabajadores y representantes de cámaras y gremios empresariales.
Pero sobre todo, les indicó que a todos ellos les une la responsabilidad de “crear espacios de trabajo digno (...) especialmente para los jóvenes de esta tierra”.
Y es que Francisco señaló que “uno de los flagelos más grandes” a los que se ven expuestos los jóvenes es la falta de oportunidades de estudio y de trabajo, “lo que genera en muchos casos situaciones de pobreza”.
La primera cita del día había sido la visita al Centro de Readaptación Social, el Cereso 3, donde los esperaban unos 700 reos.
“Estoy concluyendo mi visita a México y no quería irme sin venir a saludarlos”, les dijo el papa Francisco, quien quiso celebrar con los presos “el Jubileo de la Misericordia”, el Año Santo que comenzó el pasado 8 de diciembre.
Francisco que visitaba una cárcel mexicana después del motín en la cárcel estatal de Topo Chico, en Monterrey, en la que murieron 49 presos, criticó en su discurso el ineficaz sistema carcelario y de rehabilitación.
“Ya tenemos varias décadas perdidas pensando y creyendo que todo se resuelve aislando, apartando, encarcelando, sacándonos los problemas de encima, creyendo que estas medidas solucionan verdaderamente los problemas”, lamentó Francisco en su discurso.
Para ello, el Papa abogó por “la reinserción o rehabilitación comienza creando un sistema que podríamos llamarlo de salud social, es decir, una sociedad que no contamine relaciones en el barrio, en las escuelas, en las plazas, en las calles, en los hogares, en todo el espectro social”.
También criticó cómo a veces parece “que las cárceles se proponen incapacitar a las personas a seguir cometiendo delitos más que promover los procesos de rehabilitación que permitan atender los problemas sociales, psicológicos y familiares que llevaron a una persona a determinada actitud”.
Francisco les pidió: “Luchen desde acá dentro por revertir las situaciones que generan más exclusión. Hablen con los suyos, cuenten su experiencia, ayuden a frenar el círculo de la violencia y la exclusión”.
Porque, agregó, “quien ha sufrido el dolor al máximo, y que podríamos decir experimentó el infierno, puede volverse un profeta en la sociedad”.
“Si dijese lo de quien está libre de pecado que tire la primera piedra. Yo me tendría que ir”, les dijo a los presos.
Y agregó, ante el total silencio, en el patio de la cárcel: “Siempre que entro en una cárcel me pregunto, por qué ellos y yo no”.
Mensaje reflexivo
El papa Francisco aseguró que “la pobreza es el caldo de cultivo para el narcotráfico” por lo que instó a colaborar para encontrar soluciones, en un encuentro con empresarios y trabajadores en Ciudad Juárez, en la última jornada de su viaje a México.
En el colegio de bachilleres del Estado de Chihuahua, Francisco abogó por el diálogo entre todas las organizaciones del trabajo, porque: “no podemos darnos el lujo de cortar toda instancia de encuentro, de debate, de confrontación, de búsqueda”.
“Hoy están aquí diversas organizaciones de trabajadores y representantes de cámaras y gremios empresariales. A primera vista podrían considerarse como antagonistas, pero los une una misma responsabilidad: buscar generar espacios de trabajo digno (...) especialmente para los jóvenes de esta tierra”, dijo el pontífice argentino.
Y es que Francisco señaló que “uno de los flagelos más grandes” a los que se ven expuestos los jóvenes es la falta de oportunidades de estudio y de trabajo, “lo que genera en muchos casos situaciones de pobreza”. Esta pobreza, señaló, “es el mejor caldo de cultivo para que caigan en el círculo del narcotráfico y de la violencia”.
MISA FRONTERIZA
El papa Francisco saludó y bendijo a unos 400 fieles que lo esperaron durante horas en el lado estadounidense del fronterizo río Bravo, en un gesto simbólico en Ciudad Juárez antes de la misa que cerró su maratónica gira a México.
Francisco subió una pequeña pendiente con una cruz a la orilla del río, donde saludó a los fieles, entre ellos numerosos solicitantes de asilo, que lo saludaban de vuelta.
La misa en el lado mexicano de la frontera se realizó en una explanada al lado del río Bravo y fue transmitido por pantallas gigantes a un estadio de El Paso, Texas.
Centenares de personas cruzaron la frontera desde Estados Unidos para acompañar la misa, mientras otros optaron por participar desde el estadio Sun Bowl de El Paso.
Con misa para migrantes Francisco se va de México
Con el clamor de “¡No más muerte ni explotación!, durante una misa dedicada a migrantes y víctimas de violencia, el papa Francisco echó el cerrojo ayer a una visita llena de contenido a México.
Durante la misa, celebrada en Ciudad Juárez ante cientos de miles de personas a sólo 80 metros de la frontera con Estados Unidos, el líder de la Iglesia católica denunció la “tragedia humana” de aquellos que se ven obligados a emigrar, “expulsados por la pobreza y violencia”.
En su camino en busca de mejores condiciones y oportunidades, hallan “terribles injusticias; esclavizados, secuestrados, extorsionados, muchos hermanos nuestros son fruto del negocio del tráfico humano”, dijo.
“¡Y qué decir de tantas mujeres a quienes se les ha arrebatado injustamente la vida!”, añadió el Pontífice, aludiendo a la ola de asesinatos que dieron triste fama a Ciudad Juárez en las últimas dos décadas.
Ante todas estas situaciones, Francisco pidió “el don de la conversión y el don de las lágrimas” para todos los que provocan estos sufrimientos.
Tras expresar su vehemente rechazo a la muerte y la explotación asociadas con la criminalidad, aseveró que “siempre hay tiempo de cambiar, siempre hay una salida y una oportunidad, siempre hay tiempo de implorar la misericordia del Padre”.
Antes, al visitar una prisión en la misma ciudad, dijo ante unos 700 reos que “el problema de la seguridad no se agota sólo encarcelando, sino que es un llamado a intervenir afrontando las causas estructurales y culturales de la inseguridad”.
Asimismo, los exhortó a luchar desde su reclusión por revertir las situaciones que generan exclusión. “Hablen con los suyos, cuenten su experiencia, ayuden a frenar el círculo de la violencia y la exclusión”, acotó.
Durante la misa, celebrada en Ciudad Juárez ante cientos de miles de personas a sólo 80 metros de la frontera con Estados Unidos, el líder de la Iglesia católica denunció la “tragedia humana” de aquellos que se ven obligados a emigrar, “expulsados por la pobreza y violencia”.
En su camino en busca de mejores condiciones y oportunidades, hallan “terribles injusticias; esclavizados, secuestrados, extorsionados, muchos hermanos nuestros son fruto del negocio del tráfico humano”, dijo.
“¡Y qué decir de tantas mujeres a quienes se les ha arrebatado injustamente la vida!”, añadió el Pontífice, aludiendo a la ola de asesinatos que dieron triste fama a Ciudad Juárez en las últimas dos décadas.
Ante todas estas situaciones, Francisco pidió “el don de la conversión y el don de las lágrimas” para todos los que provocan estos sufrimientos.
Tras expresar su vehemente rechazo a la muerte y la explotación asociadas con la criminalidad, aseveró que “siempre hay tiempo de cambiar, siempre hay una salida y una oportunidad, siempre hay tiempo de implorar la misericordia del Padre”.
Antes, al visitar una prisión en la misma ciudad, dijo ante unos 700 reos que “el problema de la seguridad no se agota sólo encarcelando, sino que es un llamado a intervenir afrontando las causas estructurales y culturales de la inseguridad”.
Asimismo, los exhortó a luchar desde su reclusión por revertir las situaciones que generan exclusión. “Hablen con los suyos, cuenten su experiencia, ayuden a frenar el círculo de la violencia y la exclusión”, acotó.
martes, 16 de febrero de 2016
Papa tiende la mano a indígenas y pide perdón por su exclusión
El papa Francisco lamentó ayer la exclusión de las poblaciones indígenas y llamó a pedirles perdón, en una misa ante millares de fieles en el empobrecido sur de México, donde autorizó el uso de lenguas autóctonas en los rituales católicos.
“Muchas veces, de modo sistemático y estructural, sus pueblos (indígenas) han sido incomprendidos y excluidos de la sociedad. Algunos han considerado inferiores sus valores, su cultura y sus tradiciones (...) ¡Qué tristeza! Qué bien nos haría a todos hacer un examen de conciencia y aprender a decir: ¡Perdón!”, manifestó el pontífice en la misa en San Cristóbal de las Casas.
La homilía en la pintoresca localidad montañosa fue oficiada en lenguas indígenas tzeltal, tzotzil y chol, y marcó la admisión de los idiomas autóctonos para oficiar misas católicas.
El Papa llegó a citar en su homilía el Popol Vuh, que narra la mítica cosmovisión maya.
La misa, cargada de música y oficiada ante una multitud envuelta en los típicos abrigos coloridos de la región, tuvo un momento de gran emoción cuando un sacerdote indígena lloró al orar por el Papa en lengua tzotzil.
“Queremos escuchar a Dios y hablarle en nuestro propio idioma”, agradeció un representante indígena al Papa, al que ellos llaman “jTatik”.
Para Rosa García, una mujer tzeltal de 25 años, “no importa en qué lengua se rece a Dios, Él siempre nos entiende. La diferencia es que ahora, en nuestra lengua, sentiremos a Dios más cerca de nuestro corazón”.
Es importante la apertura de la iglesia a las lenguas autóctonas, dijo Bernardo Barranco, un especialista mexicano en religión. Cerca de 30 por ciento de la población de Chiapas únicamente habla lenguas autóctonas.
Familias de indígenas tojolabales y zoques entregaron durante la misa las ofrendas de pan y vino, mientras otros mostraron al pontífice el dinero recaudado para construir dos albergues para migrantes.
El estado de Chiapas, donde está San Cristóbal de las Casas, es el menos católico de México.
Así, la admisión de las lenguas autóctonas es “de tremendo significado porque son los indígenas de Chiapas los que más han abandonado el catolicismo en México”, explicó Andrew Chesnut, profesor de estudios religiosos de la Universidad de Virginia Commonwealth.
Al final de la misa, Francisco recibió Biblias en lenguas tzotzil y tzeltal y un Nuevo Testamento en lengua tzotzil de Huixtán.
“¡Tenemos a un Papa al lado de los pobres!”, gritaban los asistentes al terminar la misa, entre notas de guitarras y trompetas típicas de la música mariachi.
En su mensaje, Jorge Mario Bergoglio alertó que el mundo no puede seguir ignorando la crisis ambiental que atraviesa, la que calificó como la más grave de su historia.
“El desafío ambiental que vivimos, y sus raíces humanas, nos impactan a todos y nos interpelan. Ya no podemos hacernos los sordos frente a una de las mayores crisis ambientales de la historia”, expresó Francisco.
Realidades lacerantes
Luego del fuerte mensaje del Papa a la jerarquía eclesiástica mexicana, Francisco Moreno, obispo del central estado de Tlaxcala, admitió ayer que, aunque “el Papa habla a su estilo”, está “tocando realidades lacerantes” del país.
“Algunos piensan que regaña pero con sus palabras el Papa está confirmando ya muchas actitudes de obispos en el país latinoamericano, que están comprometidos con el evangelio y con la transformación de la realidad”, señaló Moreno.
Manifestó que los obispos mexicanos se tienen que acostumbrar al estilo del Papa y toman su discurso papal como un llamado de conciencia para que quien no esté en esa sintonía revise su acción pastoral y como “un llamado a una conversión profunda”.
Señaló también que no viene el Papa a denunciar ni a criticar lo negativo, sino a “reforzar” y “confirmar” las acciones de la Iglesia en las “áreas difíciles” de la sociedad.
Para Moreno el principal reto de la Iglesia mexicana es mostrar cercanía y las puertas abiertas para acoger a toda la gente, especialmente a “los pobres, los enfermos, migrantes, los secuestrados, los que son víctimas de la violencia”.
CITA CON ENFERMOS
En horas de la tarde, el Papa hizo una breve visita a la catedral de San Cristóbal de las Casas para un encuentro con enfermos. Millares de personas se arremolinaron en las calles coloniales de la ciudad para ver el paso de su pastor.
Antes de entrar a la catedral, visitó la tumba de Samuel Ruiz, un legendario obispo que fue mediador entre el Gobierno y la guerrilla del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, cuyo levantamiento en armas para defender los derechos indígenas sacudió al país en 1994.
Reconocer la labor del obispo Ruiz e integrar las culturas indígenas es “asegurar la supervivencia de la Iglesia Católica”, estimó el padre Alejandro Solalinde, un aguerrido defensor de los indocumentados.
“Muchas veces, de modo sistemático y estructural, sus pueblos (indígenas) han sido incomprendidos y excluidos de la sociedad. Algunos han considerado inferiores sus valores, su cultura y sus tradiciones (...) ¡Qué tristeza! Qué bien nos haría a todos hacer un examen de conciencia y aprender a decir: ¡Perdón!”, manifestó el pontífice en la misa en San Cristóbal de las Casas.
La homilía en la pintoresca localidad montañosa fue oficiada en lenguas indígenas tzeltal, tzotzil y chol, y marcó la admisión de los idiomas autóctonos para oficiar misas católicas.
El Papa llegó a citar en su homilía el Popol Vuh, que narra la mítica cosmovisión maya.
La misa, cargada de música y oficiada ante una multitud envuelta en los típicos abrigos coloridos de la región, tuvo un momento de gran emoción cuando un sacerdote indígena lloró al orar por el Papa en lengua tzotzil.
“Queremos escuchar a Dios y hablarle en nuestro propio idioma”, agradeció un representante indígena al Papa, al que ellos llaman “jTatik”.
Para Rosa García, una mujer tzeltal de 25 años, “no importa en qué lengua se rece a Dios, Él siempre nos entiende. La diferencia es que ahora, en nuestra lengua, sentiremos a Dios más cerca de nuestro corazón”.
Es importante la apertura de la iglesia a las lenguas autóctonas, dijo Bernardo Barranco, un especialista mexicano en religión. Cerca de 30 por ciento de la población de Chiapas únicamente habla lenguas autóctonas.
Familias de indígenas tojolabales y zoques entregaron durante la misa las ofrendas de pan y vino, mientras otros mostraron al pontífice el dinero recaudado para construir dos albergues para migrantes.
El estado de Chiapas, donde está San Cristóbal de las Casas, es el menos católico de México.
Así, la admisión de las lenguas autóctonas es “de tremendo significado porque son los indígenas de Chiapas los que más han abandonado el catolicismo en México”, explicó Andrew Chesnut, profesor de estudios religiosos de la Universidad de Virginia Commonwealth.
Al final de la misa, Francisco recibió Biblias en lenguas tzotzil y tzeltal y un Nuevo Testamento en lengua tzotzil de Huixtán.
“¡Tenemos a un Papa al lado de los pobres!”, gritaban los asistentes al terminar la misa, entre notas de guitarras y trompetas típicas de la música mariachi.
En su mensaje, Jorge Mario Bergoglio alertó que el mundo no puede seguir ignorando la crisis ambiental que atraviesa, la que calificó como la más grave de su historia.
“El desafío ambiental que vivimos, y sus raíces humanas, nos impactan a todos y nos interpelan. Ya no podemos hacernos los sordos frente a una de las mayores crisis ambientales de la historia”, expresó Francisco.
Realidades lacerantes
Luego del fuerte mensaje del Papa a la jerarquía eclesiástica mexicana, Francisco Moreno, obispo del central estado de Tlaxcala, admitió ayer que, aunque “el Papa habla a su estilo”, está “tocando realidades lacerantes” del país.
“Algunos piensan que regaña pero con sus palabras el Papa está confirmando ya muchas actitudes de obispos en el país latinoamericano, que están comprometidos con el evangelio y con la transformación de la realidad”, señaló Moreno.
Manifestó que los obispos mexicanos se tienen que acostumbrar al estilo del Papa y toman su discurso papal como un llamado de conciencia para que quien no esté en esa sintonía revise su acción pastoral y como “un llamado a una conversión profunda”.
Señaló también que no viene el Papa a denunciar ni a criticar lo negativo, sino a “reforzar” y “confirmar” las acciones de la Iglesia en las “áreas difíciles” de la sociedad.
Para Moreno el principal reto de la Iglesia mexicana es mostrar cercanía y las puertas abiertas para acoger a toda la gente, especialmente a “los pobres, los enfermos, migrantes, los secuestrados, los que son víctimas de la violencia”.
CITA CON ENFERMOS
En horas de la tarde, el Papa hizo una breve visita a la catedral de San Cristóbal de las Casas para un encuentro con enfermos. Millares de personas se arremolinaron en las calles coloniales de la ciudad para ver el paso de su pastor.
Antes de entrar a la catedral, visitó la tumba de Samuel Ruiz, un legendario obispo que fue mediador entre el Gobierno y la guerrilla del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, cuyo levantamiento en armas para defender los derechos indígenas sacudió al país en 1994.
Reconocer la labor del obispo Ruiz e integrar las culturas indígenas es “asegurar la supervivencia de la Iglesia Católica”, estimó el padre Alejandro Solalinde, un aguerrido defensor de los indocumentados.
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