miércoles, 22 de enero de 2014
Un monseñor es detenido por ‘lavado de dinero’
Un alto funcionario del Vaticano, monseñor Nunzio Scarano, quien estuvo detenido en julio por malversación de fondos a través del banco del Vaticano, recibió ayer una nueva orden de detención por “lavado de dinero”.
Scarano, exresponsable de la contabilidad de la agencia que gestiona el inmenso patrimonio inmobiliario del Vaticano, fue acusado por la Justicia italiana junto a otro religioso, el sacerdote Luigi Noli, y un notario, de blanqueo de dinero.
Según los investigadores, la Policía ordenó el secuestro de bienes inmuebles y de varias cuentas corrientes, entre ellas algunas abiertas en el Instituto para las Obras de Religión (IOR, banco del Vaticano), a través de las cuales realizó transferencias irregulares por cerca de 8,1 millones de dólares.
Para la acusación, Scarano lavaba dinero proveniente de fraude fiscal de empresarios, abogados y médicos, a los cuales exigía un porcentaje por facilitar la operación con el IOR. Los beneficiados entregaban al monseñor el dinero como “donaciones para los pobres”, lo que les permitía depositar dinero ilegal, según explicó la fuente.
En total, 52 personas son investigadas por la Policía italiana, que acusa al religioso de emplear parte del dinero blanqueado para inversiones inmobiliarias, entre ellas la compra de un edificio en Salerno (sur Italia).
Los abogados del prelado solicitaron ayuda psiquiátrica para Scarano, por sufrir una grave depresión, la cual se agudizó tras recibir la nueva notificación. Según un comunicado de la Policía, la investigación fue abierta después de que el mismo religioso denunciara el robo en su casa de varios millones de dólares, una cifra incompatible con su sueldo y sus entradas.
El monseñor, quien se encontraba en detención domiciliaria, fue retirado de sus funciones en el Vaticano el año pasado. En junio de 2012, el papa Francisco designó una comisión para analizar las actividades irregulares del banco del Vaticano.
martes, 21 de enero de 2014
Iconografía de la Virgen de Cocharcas
La primera copia fiel de la imagen de Nuestra Señora de Copacabana, modelada por las mismas manos del escultor inca Francisco Tito Yupanqui, aunque encargada inicialmente poco antes de la entronización a orillas del Titicaca por el difunto obispo de Tucumán, por esas cosas raras del destino fue a parar a mil kilómetros de distancia, a una olvidada comarca peruana, donde a finales del siglo dieciséis en señal de gratitud por un milagro el indígena Sebastián Quimicho la había conducido en hombros, caminando desde Copacabana hasta esos confines, edificándole en 1593 el primer santuario de tierras americanas, inclusive anterior al de la advocación original.
La denominada “hermana gemela de la Virgen de Copacabana” fue reconocida como patrona de la Diócesis de Abancay, extendiendo su devoción a numerosos pueblos que también la reconocieron por patrona, entre ellos Huancayo, Quínua, Sapallanga, Orcotuna y muchos otros puntos, hasta llegar en luminoso itinerario espiritual a instalarse en Lima, la ciudad que antiguamente oficiara de capital de los Virreyes, donde subsiste en la actualidad un templo vecino al de Copacabana del Rímac.
Así como el esforzado indígena venciendo sin número de peligros y adversidades llegara a Cocharcas, poco después le irían a imitar legiones de peregrinos provenientes inclusive del viejo continente y otras regiones más apartadas, en búsqueda de aquel remoto paraje perdido entre una escarpada y poco inaccesible orografía, entre ellos los mismos emisarios de los reyes de Portugal y España para ofrendar ante sus plantas preciadas joyas encastadas en oro, plata y piedras preciosas.
Aunque en el bello templo colonial de calicanto, se hallan entre los lienzos más grandes de todo el Perú, las escenas que narran la llegada de la imagen de Copacabana y la edificación del templo, sus muros interiores carecen de alguna representación alusiva al famoso ciclo de las peregrinaciones del siglo XVIII, sin embargo es grato enterarnos que recientemente el R.P. Juan Damiano Palomino ha logrado rescatar un lienzo de pequeño formato en la aledaña región de chincheros.
Dentro del abundante repertorio peruano, la expresión más conocida resulta el lienzo del templo de la Compañía de Jesús en Ayacucho, aunque en la jurisdicción antigua de Guamanga llama poderosamente nuestra atención un lienzo que ostenta las cuatro columnas de pura plata que inicialmente identificaran a la Virgen de Copacabana, sirviendo de modelo en el siglo XVIII para la edificación del altar en el mismo Vaticano. Dichas columnas, en tiempos de la emancipación americana fueron fundidas para sustentar la causa libertaria, junto con una gigantesca lámpara de plata con 365 cabezas (por cada uno de los días del año), que despertara admiración del mundo entero.
Debido a que la iconografía que emergiera desde el Perú profundo merece estudio aparte, por el momento en la presente nota nos ocuparemos de las obras dispersas por diversos museos y colecciones pri-vadas del exterior, siendo la más notable de todas ellas la que en la actualidad se halla convertida en la principal postal del Museo de Brooklyn, en Nueva York. En los Estados Unidos se han logrado identificar otras pinturas, entre ellas la que se halla en una colección particular en la ciudad de Boston, difundida por primera vez a través de la prensa el año 1960 por la Asociación de residentes peruanos en aquella región.
A la otra orilla del océano se hallan piezas dispersas en diversas latitudes, entre ellas en Navarra, España, Holanda, Bélgica, Alemania y otros países europeos.
El 19 de diciembre del año 2008, circuló en el Internet la foto de un cuadro de grandes dimensiones que habría sido devuelto por el gobierno de Alemania al Perú, que destaca por su belleza en relación a los ya conocidos en el viejo continente.
Entre otras muestras, es muy difundida en circuitos turísticos europeos una que se halla en la gobernación de Cantabria (Es-paña). La casona de Tudela, es una mansión con torre y ermita situada en un típico y encantador pueblo montañes, cuna de hidalgos e ilustres personajes del siglo XVIII, XIX y XX, construida por un comer-ciante que amasó gran fortuna en tierras peruanas. En el valioso repositorio, se con-serva una colección de arte con retratos antiguos y grabados taurinos, un archivo de gran valor para la historiografía ecle-siástica de la comarca y una biblioteca de más de 25.000 volúmenes con manuscri-tos de poetas y escritores célebres. De to-das maneras, la parte más visitada es la capilla de Tudanca, con un retablo barroco portado desde el Perú en 1752 por el fa-moso torero “Joselito” (José Gómez Orte-ga), en cuya parte central destaca la ima-gen de la Virgen de Cocharcas.
En la república de Chile, trasladada en tiempos de la ocupación de la antigua ca-pital de los Virreyes en la guerra del Pací-fico que sostuviera contra Bolivia y Perú, en un céntrico museo de la capital santia-guina, aledaño al palacio de la Moneda se exhibe junto a colecciones de arte y obje-tos arqueológicos, un espléndido cuadro con la misma temática.
En territorio argentino, muy cercano al Santuario de Punta Corral, famoso por las multitudinarias peregrinaciones reconoci-das como patrimonio cultural e inmaterial de la pampa jujeña, donde confluyen des-de diversos puntos (Tilcara, Tumbaya, Mai-mara, Humahuaca y otros) a rendir pleite-sía a la Virgen de Copacabana, se halla Purmamarca, un pequeño y vistoso pobla-do del norte argentino de gran atractivo turístico, en cuya Iglesia declarada Monu-mento Histórico Nacional se atesora una gran cantidad de pintura colonial de la es-cuela cusqueña y altoperuana correspon-diente a los siglos XVII y XVIII, en cuyo acervo se halla un pequeño pero precioso óleo brocateado en filigrana.
A esta distante población del norte ar-gentino parten buses y trenes desde la Es-tación de El Retiro de Buenos Aires, y para aquellos que no pueden acudir a tan lejano llamado desde la capital bonaerense, en esa capital les queda como consuelo apre-ciar otra en el Museo de Arte Hispanoame-ricano.
El repaso anterior es somero, correspon-diendo al gobierno peruano realizar un le-vantamiento completo del patrimonio exis-tente en diversos museos y colecciones privadas, para mostrar al mundo en todo su esplendor este ciclo del barroco andino, que sin duda es uno de los más destaca-dos de la época virreinal.
La denominada “hermana gemela de la Virgen de Copacabana” fue reconocida como patrona de la Diócesis de Abancay, extendiendo su devoción a numerosos pueblos que también la reconocieron por patrona, entre ellos Huancayo, Quínua, Sapallanga, Orcotuna y muchos otros puntos, hasta llegar en luminoso itinerario espiritual a instalarse en Lima, la ciudad que antiguamente oficiara de capital de los Virreyes, donde subsiste en la actualidad un templo vecino al de Copacabana del Rímac.
Así como el esforzado indígena venciendo sin número de peligros y adversidades llegara a Cocharcas, poco después le irían a imitar legiones de peregrinos provenientes inclusive del viejo continente y otras regiones más apartadas, en búsqueda de aquel remoto paraje perdido entre una escarpada y poco inaccesible orografía, entre ellos los mismos emisarios de los reyes de Portugal y España para ofrendar ante sus plantas preciadas joyas encastadas en oro, plata y piedras preciosas.
Aunque en el bello templo colonial de calicanto, se hallan entre los lienzos más grandes de todo el Perú, las escenas que narran la llegada de la imagen de Copacabana y la edificación del templo, sus muros interiores carecen de alguna representación alusiva al famoso ciclo de las peregrinaciones del siglo XVIII, sin embargo es grato enterarnos que recientemente el R.P. Juan Damiano Palomino ha logrado rescatar un lienzo de pequeño formato en la aledaña región de chincheros.
Dentro del abundante repertorio peruano, la expresión más conocida resulta el lienzo del templo de la Compañía de Jesús en Ayacucho, aunque en la jurisdicción antigua de Guamanga llama poderosamente nuestra atención un lienzo que ostenta las cuatro columnas de pura plata que inicialmente identificaran a la Virgen de Copacabana, sirviendo de modelo en el siglo XVIII para la edificación del altar en el mismo Vaticano. Dichas columnas, en tiempos de la emancipación americana fueron fundidas para sustentar la causa libertaria, junto con una gigantesca lámpara de plata con 365 cabezas (por cada uno de los días del año), que despertara admiración del mundo entero.
Debido a que la iconografía que emergiera desde el Perú profundo merece estudio aparte, por el momento en la presente nota nos ocuparemos de las obras dispersas por diversos museos y colecciones pri-vadas del exterior, siendo la más notable de todas ellas la que en la actualidad se halla convertida en la principal postal del Museo de Brooklyn, en Nueva York. En los Estados Unidos se han logrado identificar otras pinturas, entre ellas la que se halla en una colección particular en la ciudad de Boston, difundida por primera vez a través de la prensa el año 1960 por la Asociación de residentes peruanos en aquella región.
A la otra orilla del océano se hallan piezas dispersas en diversas latitudes, entre ellas en Navarra, España, Holanda, Bélgica, Alemania y otros países europeos.
El 19 de diciembre del año 2008, circuló en el Internet la foto de un cuadro de grandes dimensiones que habría sido devuelto por el gobierno de Alemania al Perú, que destaca por su belleza en relación a los ya conocidos en el viejo continente.
Entre otras muestras, es muy difundida en circuitos turísticos europeos una que se halla en la gobernación de Cantabria (Es-paña). La casona de Tudela, es una mansión con torre y ermita situada en un típico y encantador pueblo montañes, cuna de hidalgos e ilustres personajes del siglo XVIII, XIX y XX, construida por un comer-ciante que amasó gran fortuna en tierras peruanas. En el valioso repositorio, se con-serva una colección de arte con retratos antiguos y grabados taurinos, un archivo de gran valor para la historiografía ecle-siástica de la comarca y una biblioteca de más de 25.000 volúmenes con manuscri-tos de poetas y escritores célebres. De to-das maneras, la parte más visitada es la capilla de Tudanca, con un retablo barroco portado desde el Perú en 1752 por el fa-moso torero “Joselito” (José Gómez Orte-ga), en cuya parte central destaca la ima-gen de la Virgen de Cocharcas.
En la república de Chile, trasladada en tiempos de la ocupación de la antigua ca-pital de los Virreyes en la guerra del Pací-fico que sostuviera contra Bolivia y Perú, en un céntrico museo de la capital santia-guina, aledaño al palacio de la Moneda se exhibe junto a colecciones de arte y obje-tos arqueológicos, un espléndido cuadro con la misma temática.
En territorio argentino, muy cercano al Santuario de Punta Corral, famoso por las multitudinarias peregrinaciones reconoci-das como patrimonio cultural e inmaterial de la pampa jujeña, donde confluyen des-de diversos puntos (Tilcara, Tumbaya, Mai-mara, Humahuaca y otros) a rendir pleite-sía a la Virgen de Copacabana, se halla Purmamarca, un pequeño y vistoso pobla-do del norte argentino de gran atractivo turístico, en cuya Iglesia declarada Monu-mento Histórico Nacional se atesora una gran cantidad de pintura colonial de la es-cuela cusqueña y altoperuana correspon-diente a los siglos XVII y XVIII, en cuyo acervo se halla un pequeño pero precioso óleo brocateado en filigrana.
A esta distante población del norte ar-gentino parten buses y trenes desde la Es-tación de El Retiro de Buenos Aires, y para aquellos que no pueden acudir a tan lejano llamado desde la capital bonaerense, en esa capital les queda como consuelo apre-ciar otra en el Museo de Arte Hispanoame-ricano.
El repaso anterior es somero, correspon-diendo al gobierno peruano realizar un le-vantamiento completo del patrimonio exis-tente en diversos museos y colecciones privadas, para mostrar al mundo en todo su esplendor este ciclo del barroco andino, que sin duda es uno de los más destaca-dos de la época virreinal.
domingo, 19 de enero de 2014
Capuchinas producen con fe y gracia divina
Fe, gracia y amor por Dios, son los tres ingredientes indispensables que las hermanas del Monasterio de Jesús Crucificado de la Orden de Monjas Clarisas Capuchinas emplean a diario en la producción de hostias, licores, vinos, dulces caseros, galletas y ornamentación litúrgica religiosa, entre algunas, los cuales además de fieles compradores, logró la admiración de propios y extraños.
“Nuestra madre Santa Clara nos dice que el trabajo es un don, una gracia que nos hace semejantes a los pobres que viven en el mundo.
De ahí consideramos que hacer las cosas es una bendición y lo hacemos con mucho entusiasmo (…) para dar gloria a Dios”, asegura, la abadesa del monasterio de claustro, la hermana Jovita. Añade que entre las especialidades de la congregación, se encuentran: las hostias, el licor de huevo, el vino y la ornamentación litúrgica que incluye la confección de hábitos religiosos, juegos para los altares católicos, estolas, albas, casullas para los curas, entre algunos.
Asimismo, explica que la elaboración de hostias es diaria e implica un tiempo de alegría entre las hermanas del claustro, quienes entre las 8:00 y las 13:00 producen cinco tamaños del símbolo, considerado “el cuerpo de Cristo” indispensable en la misa litúrgica católica.
Navidad, adviento y cuaresma son consideradas las temporadas más altas de demanda, durante las cuales las Capuchinas elaboran un promedio de 16.500 hostias entre pequeñas y grandes por día. Consultada sobre los ingredientes, la hermana Jovita explica que sólo se requiere harina y agua; sin embargo la “clave” de la masa radica en un buen batido.
En cuanto a los licores de huevo, la abadesa del monasterio cuenta con la paz que la caracteriza, que es elaborada hace 40 años. Añade que los únicos ingredientes utilizados son la leche y el huevo, además de uno “secreto” transmitido por sus antecesoras. Este cuenta con mayor demanda en Navidad y San Juan y se produce hasta 23 botellas por semana.
Por otro lado, el “vino de misa” elaborado una vez al año con 100 quintales de uva, es otra de las características de las hermanas Capuchinas, cuyo producto se caracteriza por no contener alcohol y es considerado “puro jugo de uva dulce”. Estos son elaborados en al menos dos meses desde el desgranado, la trituración, el sellado en los cántaros o tinajas y la maceración.
La ornamentación litúrgica, es sin lugar a dudas una de las especialidades de la congregación, puesto que pasantes, curas y monjas de diferentes congregaciones, además de familiares de recién ordenados, acuden a las Capuchinas para confeccionar casullas con los colores de la temporada litúrgica, estolas, albas, hábitos y cíngulos bordados o pintados en diferentes variedades de telas, cintas y encajes.
En la tranquilidad que inunda el convento de las Capuchinas, ubicada en la calle San Martín y Ecuador, las hermanas Capuchinas, cuya misión es la oración y la contemplación, aseguran que Dios se manifiesta a través de su trabajo, el cual es una providencia del creador por quien elaboran todo por amor.
VIDA DE ORACIÓN Y CONTEMPLACIÓN
La orden de Monjas Clarisas Capuchinas fue fundada en Nápoles, Italia, en 1535; sin embargo arriba a Bolivia en 1968 con la misión específica de la “oración y la contemplación” en una vida de clausura.
“La oración y la vida de contemplación, además de la vida fraterna son dos de los pilares de la orden”, asegura la abadesa del monasterio, la hermana Jovita, después de indicar que en Cochabamba siete monjas, dos de las cuales realizan el noviciado, conforman la presencia capuchina en la Llajta.
Entre la oración y la adoración de claustro, las hermanas del Monasterio de Jesús Crucificado de la Orden de Monjas Clarisas Capuchinas dedican parte de sus días entregados en su totalidad a Dios a la producción de alimentos, inspiradas en las palabras de Santa Clara, para quien Dios se manifiesta a través del trabajo, el que también es providencia del creador. Sin embargo, éstas no descuidan su trabajo en comunidad.
¿Mujeres sacerdotes en el cristianismo?
En una de las catacumbas en Roma, conocida como el Cubículo de la Mujer Velada, se muestra una imagen de una mujer con los brazos extendidos, como diciendo misa. La mujer lleva lo que expertos aseguran son prendas utilizadas por los sacerdotes.
En otra catacumba, llamada Capilla Griega, un grupo de personas se sientan en una mesa con los brazos abiertos, en un banquete. Una de ellas, si no todas, es mujer. Algunos expertos interpretan que estarían celebrando la Eucaristía y representando la Última Cena.
Pero el Vaticano las ha tachado de “pura fábula, una leyenda".
LA POLÉMICA
Organizaciones defensoras de la ordenación de las mujeres, como la Conferencia de Ordenación de las Mujeres y la Asociación de Sacerdotisas Católicas Romanas, aseguran que los frescos en las paredes de las catacumbas de Priscila son evidencia de que las mujeres ocuparon el papel de sacerdotisas en los tiempos antiguos.
Sin embargo, Fabrizio Bisconti, de la comisión de arqueología del Vaticano, indicó que el fresco de la mujer era "una representación de una persona fallecida, en el paraíso", y que las personas que estaban sentadas en la mesa estaban tomando parte en un "banquete fúnebre".
En la práctica, el Vaticano restringe el ejercicio del sacerdocio solo para los hombres y enseña que las mujeres no pueden ser sacerdotisas porque Jesús eligió voluntariamente solo a hombres como sus apóstoles.
Sin embargo, los críticos argumentan que la decisión de Jesucristo de elegir apóstoles varones habría estado dictada por el contexto de la sociedad de entonces, en que las mujeres no participaban en la vida pública.
Las catacumbas de Priscila han sido la fuente de un intenso debate durante años.
Ahora, tras una importante operación de limpieza de los subterráneos que duró cinco años, se muestran las imágenes con mayor claridad.
En otra catacumba, llamada Capilla Griega, un grupo de personas se sientan en una mesa con los brazos abiertos, en un banquete. Una de ellas, si no todas, es mujer. Algunos expertos interpretan que estarían celebrando la Eucaristía y representando la Última Cena.
Pero el Vaticano las ha tachado de “pura fábula, una leyenda".
LA POLÉMICA
Organizaciones defensoras de la ordenación de las mujeres, como la Conferencia de Ordenación de las Mujeres y la Asociación de Sacerdotisas Católicas Romanas, aseguran que los frescos en las paredes de las catacumbas de Priscila son evidencia de que las mujeres ocuparon el papel de sacerdotisas en los tiempos antiguos.
Sin embargo, Fabrizio Bisconti, de la comisión de arqueología del Vaticano, indicó que el fresco de la mujer era "una representación de una persona fallecida, en el paraíso", y que las personas que estaban sentadas en la mesa estaban tomando parte en un "banquete fúnebre".
En la práctica, el Vaticano restringe el ejercicio del sacerdocio solo para los hombres y enseña que las mujeres no pueden ser sacerdotisas porque Jesús eligió voluntariamente solo a hombres como sus apóstoles.
Sin embargo, los críticos argumentan que la decisión de Jesucristo de elegir apóstoles varones habría estado dictada por el contexto de la sociedad de entonces, en que las mujeres no participaban en la vida pública.
Las catacumbas de Priscila han sido la fuente de un intenso debate durante años.
Ahora, tras una importante operación de limpieza de los subterráneos que duró cinco años, se muestran las imágenes con mayor claridad.
Sacerdote da misa con chaleco antibalas
Un informe del diario El Universal de México da cuenta del terror con que se vive el día a día en Apatzingán, la ciudad del estado de Michoacán donde reside el padre Gregorio López. Su alto perfil, con fuertes declaraciones sobre las implicancias de los políticos en las redes que han tejido los diferentes cárteles que "gobernaron" la región durante los últimos diez años, lo ha llevado a protegerse a la hora de exponerse en público: da misa con un chaleco antibalas.
"Aquí sé cómo masca la iguana, cómo corre el agua, sabemos cómo está todo. Tenemos la fuente de la gente. Sabemos cuántos muertos y secuestros hay. Cuántos ranchos han robado, qué ministerios públicos, notarios y policías están con ellos. Sabemos la corrupción que hay", describe el religioso sin pelos en la lengua.
"Aquí sé cómo masca la iguana, cómo corre el agua, sabemos cómo está todo. Tenemos la fuente de la gente. Sabemos cuántos muertos y secuestros hay. Cuántos ranchos han robado, qué ministerios públicos, notarios y policías están con ellos. Sabemos la corrupción que hay", describe el religioso sin pelos en la lengua.
miércoles, 8 de enero de 2014
El papa suprime el título de "monseñor" en la Iglesia
El papa argentino Francisco, que desea una iglesia más humilde y cercana a la gente, decidió suprimir los títulos honoríficos, entre ellos el de "monseñor", una medida para acabar con el clasismo y el espíritu mundano dentro de la jerarquía eclesiástica.
La medida fue tomada hace varias semanas y fue divulgada este miércoles por medios de prensa italianos.
El Secretario de Estado del Vaticano envió una carta a los nuncios o embajadores de la Santa Sede en todo el mundo para que informen a los obispos sobre la medida.
El único título que los obispos podrán conservar es el de "capellán de su Santidad", precisa la carta, que subraya que la medida no tiene carácter retroactivo, por lo que muchos eclesiásticos de la Curia Romana, el gobierno central, seguirán manteniendo el título de monseñor.
En 1968, el papa Pablo VI, a quien Francisco se inspira, redujo el abanico de títulos honoríficos dentro de la Iglesia, que alcanzaban a llegar a ser 14. La medida respeta el deseo del papa jesuita de reformar la Iglesia de forma gradual.
La medida fue tomada hace varias semanas y fue divulgada este miércoles por medios de prensa italianos.
El Secretario de Estado del Vaticano envió una carta a los nuncios o embajadores de la Santa Sede en todo el mundo para que informen a los obispos sobre la medida.
El único título que los obispos podrán conservar es el de "capellán de su Santidad", precisa la carta, que subraya que la medida no tiene carácter retroactivo, por lo que muchos eclesiásticos de la Curia Romana, el gobierno central, seguirán manteniendo el título de monseñor.
En 1968, el papa Pablo VI, a quien Francisco se inspira, redujo el abanico de títulos honoríficos dentro de la Iglesia, que alcanzaban a llegar a ser 14. La medida respeta el deseo del papa jesuita de reformar la Iglesia de forma gradual.
domingo, 5 de enero de 2014
Fiesta patronal de San Salvador
La fervorosa celebración religiosa de Totora. Este poblado vive una intensa festividad que congrega a los pobladores de Totora por diez días. Un tiempo en el cual todos se integran y comparten.
Ubicada a tres horas y a 143 kilómetros de la ciudad de Cochabamba se encuentra la población de Totora, caracterizada por ser una de las provincias que aún conserva su estructura colonial. Una vez que se recorre sobre las ondulaciones de su territorio se puede percibir la estructura de un pueblo que conserva su tradición en cada rincón de su espacio.
Además de compartir y continuar con la herencia oral, la cual es transmitida de los abuelos a los nietos, es parte de la construcción de la identidad de un pueblo que celebra con ahínco una de las festividades religiosas más importantes en honor a la presencia de la imagen divina de San Salvador.
Totora cuenta con una de las festividades más conocidas en Cochabamba, debido a la magnitud de días de celebración, y que cuenta con muestras de gran devoción de los totoreños.
La festividad de San Salvador es una de las celebraciones más esperadas en el año, no solo de parte de la población totoreña sino también por parte de cochabambinos que se dan cita en dicha localidad pertenecientes a otras regiones.
El padre Américo Hidalgo cuenta que esta celebración religiosa dedicada al patrono de San Salvador se origina el año 1800, con la restauración de la imagen que antiguamente trajeron los misioneros franciscanos. La misma que al transcurrir el tiempo se fue deteriorando como consecuencia de las condiciones climáticas del lugar y cuando la imagen estaba muy deteriorada fue trasladada a la Sacristía donde permaneció por mucho tiempo.
“El patriarca de la familia Novillo habló con el padre de la parroquia, -de aquel entonces-, para proponerle restaurar la imagen. Es por ello que se trasladó la imagen a la casa de ésta familia. Las cuales la conservaron por un tiempo la imagen restaurada” explica el padre Hidalgo.
De igual manera el padre Hidalgo señala que mientras la imagen esté fuera de la población se colocó en su lugar una réplica.
De acuerdo a la tradición oral del pueblo la imagen retornó a Totora cuando un día una fiel devota de la familia Novillo llevó al templo al patrono "San Salvador", para hacerle ‘escuchar misa’ y que dejó la imagen en el templo mientras realizaba algunas actividades pero grande fue su sorpresa que al retornar ya no encuentra la imagen, desencadenando desesperación y una gran angustia en ella.
Resulta que un fiel devoto de Totora reconoció la imagen y la escondió en la misma parroquia, para luego convocar a un cabildo. “Hizo que se repicaran las campanas para llamar al pueblo y los totoreños no tardaron en congregarse para decidir la ‘suerte’ que debía cumplir la imagen. Se decidió conformar una comisión para ir a Cochabamba y conversar con la familia y que retornase a su lugar de origen”, señala el párroco de Totora.
Es así como retorna el patrono a Totora.
FIESTA PATRONAL
La devoción a San Salvador se extiende durante diez días, debido a que existen muchos pasantes con los que se celebra una misa especial para cada uno de ellos.
En estos 10 días el párroco de la Totora se encarga de celebrar solo tres misas por día “es un momento de sacrificio de los presentes y además compartir; esta es una de las razones para que no se realicen tantas eucaristías en un solo día” explica el padre Hidalgo.
La prolongación de los días de celebración es de acuerdo a la fe y devoción de los pasantes, puesto que cada año existen alrededor de 20 pasantes. Una de las particularidades de esta celebración es que en vísperas de la fiesta se realiza una Novena. Un acontecimiento religioso que consiste en realizar culto de adoración y reflexión durante nueve días, “estos días las personas oran al patrono, San Salvador, para que se puedan cumplir las peticiones que tienen”, explica el padre. Asimismo afirma que la Novena comienza a las siete de la noche, donde se reza el Rosario o se intercalan testimonios de algún devoto que quiera expresar su fe.
El 31 de diciembre se festeja la víspera de la celebración, precisamente con la misa donde los pasantes hacen sus peticiones.
Las actividades religiosas se inician con las procesiones después de la misa, momento en el cual se visitan cuatro estaciones, en cada esquina de la plaza principal de Totora.
El padre Américo explica que en cada estación se va rezando por la salud o por la unidad de la familia. Después de estas misas los pasantes comienzan la celebración con juegos pirotécnicos, también tienen tradición de compartir con música y algún alimento en la plaza, estas actividades son iniciativas particulares de cada pasante.
“Los pasantes se brindan voluntariamente cada año. Son iniciativas que nacen de la devoción; sin embargo, existen personas que colaboran con cosas específicas como el alimento, es una celebración que parte de la hermandad”, comenta el padre Hidalgo.
Durante los 10 días de celebración los pasantes se organizan de acuerdo al día de la misa designada, es decisión de cada cada uno de ellos cómo compartirá con la población.
Otra de las características del lugar es cerrar la festividad con la popular corrida de toros. A la cual asisten todas las familias.
José Héctor Calvimontes Flores, intendente municipal de Totora, dice que la tradición de celebrar las vísperas con fogatas bailables es heredada de las viejas generaciones.
Sin embargo durante la festividad cada noche se organizan las fogatas de acuerdo al número de pasantes designados por día para la eucaristía, estas fogatas son preparadas y encendidas en las calles donde están ubicadas las casas de los pasantes.
José Calvimontes explica que éste año se tienen programadas dos fogatas oficiales que se realizarán en la plaza principal de Totora.
“La fogata representa la tradición heredada por nuestros abuelos para celebrar al Santo, es así que en base a estas costumbres los pasantes comparten con la población sirviéndose bebidas tradicionales” asegura José.
LA FERVOROSA TRADICIÓN
Gloria Sánchez es una fiel devota totoreña que llega todos los años desde Europa para agradecer a San Salvador por los favores cumplidos.
Con emoción Gloria cuenta “La fe en el patrón de San Salvador me fue inculcada por herencia familiar, ya son 27 años que llego a Totora para agradecer al señor San Salvador” .
Un dato importante que comparte la señora Gloria es que durante su infancia, tiempo que vivió en Totora, pudo notar que esta festividad era exclusiva, es decir solo para las personas que contaban con un alto nivel económico en Totora.
“Cuando yo era niña la fiesta solo era celebrada por las personas pudientes, por lo tanto no era tan grande” cuenta Gloria.
Al igual que la señora Gloria algunos pobladores de Totora aseguran que a medida que pasan los años crece la intención de compartir en comunidad. Sin embargo señalan también que existe una cierta distorsión de la razón de ser de la festividad, puesto que en el transcurso de los días los excesos de consumo de bebidas alcohólicas son muy notorios particularmente por las personas que están de visita por el pueblo.
Ante esta situación el intendente municipal José Calvimontes asegura que se prevé mucho personal de seguridad, para evitar que los excesos puedan ocasionar destrozos en el pueblo.
Ubicada a tres horas y a 143 kilómetros de la ciudad de Cochabamba se encuentra la población de Totora, caracterizada por ser una de las provincias que aún conserva su estructura colonial. Una vez que se recorre sobre las ondulaciones de su territorio se puede percibir la estructura de un pueblo que conserva su tradición en cada rincón de su espacio.
Además de compartir y continuar con la herencia oral, la cual es transmitida de los abuelos a los nietos, es parte de la construcción de la identidad de un pueblo que celebra con ahínco una de las festividades religiosas más importantes en honor a la presencia de la imagen divina de San Salvador.
Totora cuenta con una de las festividades más conocidas en Cochabamba, debido a la magnitud de días de celebración, y que cuenta con muestras de gran devoción de los totoreños.
La festividad de San Salvador es una de las celebraciones más esperadas en el año, no solo de parte de la población totoreña sino también por parte de cochabambinos que se dan cita en dicha localidad pertenecientes a otras regiones.
El padre Américo Hidalgo cuenta que esta celebración religiosa dedicada al patrono de San Salvador se origina el año 1800, con la restauración de la imagen que antiguamente trajeron los misioneros franciscanos. La misma que al transcurrir el tiempo se fue deteriorando como consecuencia de las condiciones climáticas del lugar y cuando la imagen estaba muy deteriorada fue trasladada a la Sacristía donde permaneció por mucho tiempo.
“El patriarca de la familia Novillo habló con el padre de la parroquia, -de aquel entonces-, para proponerle restaurar la imagen. Es por ello que se trasladó la imagen a la casa de ésta familia. Las cuales la conservaron por un tiempo la imagen restaurada” explica el padre Hidalgo.
De igual manera el padre Hidalgo señala que mientras la imagen esté fuera de la población se colocó en su lugar una réplica.
De acuerdo a la tradición oral del pueblo la imagen retornó a Totora cuando un día una fiel devota de la familia Novillo llevó al templo al patrono "San Salvador", para hacerle ‘escuchar misa’ y que dejó la imagen en el templo mientras realizaba algunas actividades pero grande fue su sorpresa que al retornar ya no encuentra la imagen, desencadenando desesperación y una gran angustia en ella.
Resulta que un fiel devoto de Totora reconoció la imagen y la escondió en la misma parroquia, para luego convocar a un cabildo. “Hizo que se repicaran las campanas para llamar al pueblo y los totoreños no tardaron en congregarse para decidir la ‘suerte’ que debía cumplir la imagen. Se decidió conformar una comisión para ir a Cochabamba y conversar con la familia y que retornase a su lugar de origen”, señala el párroco de Totora.
Es así como retorna el patrono a Totora.
FIESTA PATRONAL
La devoción a San Salvador se extiende durante diez días, debido a que existen muchos pasantes con los que se celebra una misa especial para cada uno de ellos.
En estos 10 días el párroco de la Totora se encarga de celebrar solo tres misas por día “es un momento de sacrificio de los presentes y además compartir; esta es una de las razones para que no se realicen tantas eucaristías en un solo día” explica el padre Hidalgo.
La prolongación de los días de celebración es de acuerdo a la fe y devoción de los pasantes, puesto que cada año existen alrededor de 20 pasantes. Una de las particularidades de esta celebración es que en vísperas de la fiesta se realiza una Novena. Un acontecimiento religioso que consiste en realizar culto de adoración y reflexión durante nueve días, “estos días las personas oran al patrono, San Salvador, para que se puedan cumplir las peticiones que tienen”, explica el padre. Asimismo afirma que la Novena comienza a las siete de la noche, donde se reza el Rosario o se intercalan testimonios de algún devoto que quiera expresar su fe.
El 31 de diciembre se festeja la víspera de la celebración, precisamente con la misa donde los pasantes hacen sus peticiones.
Las actividades religiosas se inician con las procesiones después de la misa, momento en el cual se visitan cuatro estaciones, en cada esquina de la plaza principal de Totora.
El padre Américo explica que en cada estación se va rezando por la salud o por la unidad de la familia. Después de estas misas los pasantes comienzan la celebración con juegos pirotécnicos, también tienen tradición de compartir con música y algún alimento en la plaza, estas actividades son iniciativas particulares de cada pasante.
“Los pasantes se brindan voluntariamente cada año. Son iniciativas que nacen de la devoción; sin embargo, existen personas que colaboran con cosas específicas como el alimento, es una celebración que parte de la hermandad”, comenta el padre Hidalgo.
Durante los 10 días de celebración los pasantes se organizan de acuerdo al día de la misa designada, es decisión de cada cada uno de ellos cómo compartirá con la población.
Otra de las características del lugar es cerrar la festividad con la popular corrida de toros. A la cual asisten todas las familias.
José Héctor Calvimontes Flores, intendente municipal de Totora, dice que la tradición de celebrar las vísperas con fogatas bailables es heredada de las viejas generaciones.
Sin embargo durante la festividad cada noche se organizan las fogatas de acuerdo al número de pasantes designados por día para la eucaristía, estas fogatas son preparadas y encendidas en las calles donde están ubicadas las casas de los pasantes.
José Calvimontes explica que éste año se tienen programadas dos fogatas oficiales que se realizarán en la plaza principal de Totora.
“La fogata representa la tradición heredada por nuestros abuelos para celebrar al Santo, es así que en base a estas costumbres los pasantes comparten con la población sirviéndose bebidas tradicionales” asegura José.
LA FERVOROSA TRADICIÓN
Gloria Sánchez es una fiel devota totoreña que llega todos los años desde Europa para agradecer a San Salvador por los favores cumplidos.
Con emoción Gloria cuenta “La fe en el patrón de San Salvador me fue inculcada por herencia familiar, ya son 27 años que llego a Totora para agradecer al señor San Salvador” .
Un dato importante que comparte la señora Gloria es que durante su infancia, tiempo que vivió en Totora, pudo notar que esta festividad era exclusiva, es decir solo para las personas que contaban con un alto nivel económico en Totora.
“Cuando yo era niña la fiesta solo era celebrada por las personas pudientes, por lo tanto no era tan grande” cuenta Gloria.
Al igual que la señora Gloria algunos pobladores de Totora aseguran que a medida que pasan los años crece la intención de compartir en comunidad. Sin embargo señalan también que existe una cierta distorsión de la razón de ser de la festividad, puesto que en el transcurso de los días los excesos de consumo de bebidas alcohólicas son muy notorios particularmente por las personas que están de visita por el pueblo.
Ante esta situación el intendente municipal José Calvimontes asegura que se prevé mucho personal de seguridad, para evitar que los excesos puedan ocasionar destrozos en el pueblo.
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