La Jornada Mundial de la Juventud, que se celebra bajo el lema "Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán la misericordia" y que espera la llegada del papa Francisco el miércoles entre un amplio dispositivo policial, tiene lugar tras las matanzas de París, Bruselas, Niza o Múnich.
"Ante estos trágicos acontecimientos sufridos y las divisiones que crean en la sociedad, es importante que la reunión de jóvenes en Cracovia sirva para construir una unidad y un sentido de hermandad", ha afirmado el cardenal Dziwisz.
Cerca de 360.000 personas de 187 países han respondido a ese llamado y ya han confirmado su participación en la JMJ, aunque la organización estima que la asistencia a los actos principales podría llegar a superar los 1,5 millones de personas, especialmente durante la noche de vigilia con el papa Francisco, el sábado, y la misa al aire libre del domingo 31 de julio.
Las autoridades polacas han diseñado un amplio plan de seguridad y 20.000 policías se desplegarán en Cracovia hasta el próximo 1 de agosto.
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