Vecinos motivados por la fe. Salió temprano de su casa ubicada en el barrio Santa Carla, zona del vertedero de Normandía, desde donde le tomó más de 60 minutos llegar hasta el Cristo Redentor. Ayer paseaba por los alrededores del altar buscando un buen lugar donde instalar una pequeña carpa para 2 personas y un pequeño perro caniche, al que trata como a su hijo, comentó a El Día. "Mi esposo es argentino, él se gana la vida como albañil y por ahora no tiene trabajo, yo le pedí que me acompañe a la misa y estará conmigo los días que sean necesarios para que podamos estar cerca del Papa", relató. María y su esposo Víctor no tienen hijos, pero son amos de un perrito de raza caniche al que no piensan abandonar y lo llevarán consigo a la misa. "Campeón es como mi hijo, él me acompaña a todos lados y cuando estuve enferma sentí que me cuidó, por eso lo quiero traer conmigo", agregó.
Ana paso más de 3 horas deambulando y no encontró a nadie que le brinde datos de en qué zona puede instalar su carpa; "es una pena que nadie esté por aquí ayudando a los peregrinos", dijo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario