Terrazas había ingresado, primero en la clínica Urbarí, por un cuadro de decaimiento para luego ser trasladado a la Incor donde fue intervenido por problemas renales. En la Incor fue sometido a una cirugía de catéter que se le hizo para mejorar su función renal.
Vaca Díez explicó este sábado en la mañana que la salud del cardenal ha evolucionado favorablemente y pese a que se alimenta el 70% por sonda, ya come frutas. “Esta mañana hasta pidió un helado”, contó el médico.
La casa de Terrazas ya fue inspeccionada por médicos y allí el prelado podrá continuar con su tratamiento. Vaca Díez confía que con ese grado de evolución el cardenal estará en condiciones de recibir al papa Francisco durante su visita a Bolivia en la primera quincena de julio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario