El grupo de 310 peregrinos de la Arquidiócesis de Miami, en Florida, liderados por el Arzobispo Thomas Wenski, está compuesto también por católicos y religiosos de otras nacionalidades y arribó la mañana de ayer a Santiago en dos vuelos procedentes de esa ciudad norteamericana.
En declaraciones a periodistas tras llegar al santuario, Wenski resaltó que muchos de los cubanoamericanos del grupo regresan por primera vez a la isla después de 50 años y calificó ese reencuentro entre ambas partes como "el primer milagro" del viaje de Benedicto XVI.
SUPERAR LOS RENCORES "Creo que es necesario superar los rencores del pasado y del presente", afirmó el arzobispo, cuya opinión es que en esta visita a Cuba el Papa "puede indicar pautas que el pueblo puede tomar hacia un futuro de esperanza". Lourdes Gutiérrez, quien salió definitivamente de Cuba a los siete años, destacó a Efe que este viaje se trata de una "reconciliación muy importante" y en su caso ha sido reencontrarse con la isla por primera vez desde que emigró.

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