Utilizando la parábola del leproso, el Cardenal argumentó que en el transcurso de la historia han surgido leyes que injustificadamente discriminan y aíslan a personas que tiene alguna diferencia, "estaba prohibido tocar a los enfermos, estaba prohibido hablar con ellos. La ley era clara el que tiene una enfermedad como esa; es impuro y no hay que tocarlo, no hay que mirarlo y no hay que hablar con él. Pero Jesús hace todo lo contrario", reflexionó.
Por otro lado, dijo que en estos días de carnavales, los ciudadanos debemos alejarnos de las promesas materiales y los ídolos que se presentan y por el contrario acercarnos al "reino de vida". /
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