No fue un día común. Para las alumnas y alumnos del sexto grado fue un evento de gran relevancia en su vida: recibieron el Cuerpo y la Sangre de Cristo, por primera vez.
El escenario para recibir el sagrado sacramento fue preparado de blanco con flores virtuosas que hacían denotar la pureza de la divinidad a quien se entregaban.
Antes de ello, el padre Fray Justo Rocha, director del colegio Franciscano, exhortó a los estudiantes ser mujeres y hombres de bien.
“Ser el mejor alumno no es sacando las mejores calificaciones, sino demostrando el compañerismo”, dijo al recomendar también a los padres de familia para inculcar a sus hijos los valores morales y éticos.
Posteriormente, la imagen de San Antonio de Padua, salió en solemne presesión. Los padres de familia de las niñas y niños que hicieron su primera comunión repartieron panes bendecidos en medio de lanzamiento de globos hacia el firmamento.

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