2Jesús no entra como rey sino como un Mesías humilde, cumpliendo así la profecía de Zacarías (9,9): "He aquí que tu rey viene a ti; él es justo y victorioso, humilde y. montado en un asno".
3Ese día Jesús entra en Jerusalén y es recibido por ramas y con mantos en el piso. Una costumbre de la gente del pueblo para recibir a los reyes.
4 Por eso que en la actualidad los creyentes llevan ramas de olivo o de palma, como un símbolo de la fe renovada.
5 Las palmas que se adquirieron el año pasado y que se colocaron tras de las puertas en las casas se llevan a las iglesias y se queman, más adelante se utilizan como cenizas en los servicios del Miércoles de Ceniza.
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