miércoles, 30 de noviembre de 2016

Caen 2 curas por violar a niños hipoacúsicos



La madre de un niño hipoacúsico reveló a la justicia argentina que su hijo era obligado a mantener sexo oral con otros alumnos de una escuela y la escena era observada por celadores y dos curas, que están detenidos, informó el miércoles una fuente judicial.

A raíz de las denuncias y más de 30 testimonios, el fiscal Fabricio Sidoti dijo a radio Nihuil que los dos sacerdotes y los otros dos sospechosos están imputados por los delitos de "abuso sexual agravado por la guarda y la convivencia preexistente, con corrupción de menores".

Los hechos involucran al Instituto Próvolo, dedicado a la enseñanza de niños con dificultades o incapacidad auditivas de cinco a 12 años. Está ubicado en la ciudad de Mendoza, a unos 1.000 km al oeste de Buenos Aires.

Según Sidoti, el testimonio de la madre, identificada solo como Cinthia, fue el siguiente: "Obligaban a mi hijo a tener sexo oral con otros alumnos. Los curas y los celadores miraban". Las víctimas tienen entre 10 y 12 años.

"Los chicos en su relato dicen que los llevaban a un lugar llamado 'la Casita de Dios', un lugar que hay en el instituto, donde los metían y los veían a través de las rendijas de la puerta", dijo el fiscal.

Los cuatro detenidos son un sacerdote de 82 años y otro de 55, en tanto que un tercero era colaborador y también oficiaba de monaguillo. El cuarto hombre cumplía tareas de celador y jardinero.

"Los niños obligados a ser testigos de los accesos carnales y sexo oral también fueron víctimas directas de los abusos", afirmó el fiscal.

El instituto prohibía a sus alumnos comunicarse por señas, en el lenguaje que es natural entre los hipoacúsicos. Debían realizar el esfuerzo de hablar aunque no pudieran articular una palabra.

Todos los alumnos fueron retirados este miércoles de la institución. Ninguno de ellos ni sus familias pueden tener contacto con los religiosos, según una orden de las autoridades educativas de la provincia mendocina.

Según la fiscalía, otra madre, Emilce, dijo que su hija de 5 años, hipoacúsica y con un retraso mental, hacía tiempo que tenía conductas extrañas, no quería ir a la escuela y se volvió agresiva.

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