lunes, 20 de julio de 2015

Mazorcas de maíz, cocos y semillas Un altar guaraní para el papa


Obra artística. El papa Francisco ofició una misa multitudinaria en Paraguay ante un altar construido con 32 mil mazorcas de maíz y más de 200 mil cocos pequeños.

Unas 32 mil mazorcas de maíz, más de 200 mil pequeños cocos y cientos de miles de semillas formaron el altar, inspirado en la cultura indígena guaraní, que fue diseñado para la misa principal que ofreció el papa Francisco durante su estancia en Paraguay.

Su autor, el artista plástico Koki Ruiz dirigió el ensamblaje del "altar del maíz", como ya es conocido popularmente, en el parque Ñu Guasú, en el Gran Asunción, donde cerca de un millón de personas acudieron a la misa que Francisco oficiara el 12 de julio.

El altar estaba presidido por dos gigantescas imágenes, una de San Ignacio, por tratarse del fundador de la orden jesuita, a la que pertenece el Papa, y otra de San Francisco, por ser el santo elegido por Jorge Bergoglio para inspirar su labor al frente de los católicos.

La estructura, de más de 25 metros de alto por 14 de ancho, y que llevó dos meses en preparación, fue trasladada desde la pequeña ciudad de San Ignacio, en el departamento de Misiones, a unos 230 kilómetros de Asunción, mientras los vecinos se agolpaban a los lados del camino para despedir la obra, dijo Ruiz.

“Lo despedían como la familia que sabe que no volverá a ver a su hijo. Como cuando nuestra gente emigraba a Buenos Aires”, expresó el autor.

Durante la preparación del altar, Ruiz abrió su taller en Misiones para que los ciudadanos de San Ignacio y de pueblos aledaños pudieran verlo y hacer alguna aportación.

De ahí surgió la idea de firmar los más de 200 mil cocos verdes incrustados en su estructura metálica.

“Se convirtió en el gran retablo de la fe, la esperanza, el amor y la alegría. Para nosotros esto es religiosidad popular”, dijo el autor.

Casi cada uno de los cocos tiene uno o varios nombres, hay muchos de parejas, hay peticiones, ruegos, incluso mensajes de gente de otros países que a través de las redes sociales quiso participar.

Ruiz declaró que intentó reflejar “lo que siente el pueblo paraguayo del interior”, es decir, del campo. Y que la obra se enmarcó en el barroco latinoamericano “cargado de sentimiento”.

El autor eligió usar maíz porque

“representa la dignidad del trabajo de la gente y del que cuida la tierra”, y los cocos por su importancia histórica en Paraguay.

“El coco es abundante en Paraguay y era la comida que las pobres familias del campo enviaban a sus hijos obligados a servir en las grandes guerras que vivió el país”, expresó Ruiz.

Al artista recordó que el trabajo es fruto del esfuerzo de mucha gente y aseguró estar inmensamente agradecido por que se le permitió “homenajear al papa Francisco y al pueblo paraguayo y latinoamericano”.

“Aún siento el peso de este compromiso enorme”, agregó.

Ruiz instala cada año un retablo elaborado a base de zapallos, calabazas, mazorcas de maíz y otros frutos autóctonos para celebrar la Semana Santa en la zona de Tañarandy, conocida por albergar uno de los festejos religiosos más singulares de Paraguay.

La misa en la que el Papa utilizó este altar se ofició en el mismo parque donde en 1988 Juan Pablo II, único papa hasta la fecha que había visitado Paraguay, congregó a miles de fieles a pesar de la fuerte lluvia.



UN TRABAJO ARTÍSTICO

En una nota publicada en el diario ABC de Asunción, el artista contó que diseñó los rostros que llevaron incrustados distintas variedades de maíz morotí, tupi, canario, pichingá. También poroto de diferentes colores y variedades, incluso el kumanda yvyra’i, muy conocido en la jerga popular.

Koki Ruiz señaló que el retablo fue adornado con frutos de la tierra, la semilla y los alimentos. “La idea era llevar la producción de la chacra al altar”, enfatizó.

Explicó que una obra tiene que significar algo, debe transmitir mensaje e invitar a pensar, expresó Ruiz, al tiempo de señalar que él siempre trata de hacer obras originales y creativas.

Koki Ruiz dijo que en el retablo se resaltó la cultura guaraní, porque para los aborígenes los frutos de la tierra tenían un significado muy importante y por eso compartieron los alimentos que da la tierra, concluyó.



BUENOS DESEOS

Según cuenta el diario Última Hora el muro de la página Altar de Maíz en Facebook se llenó de buenos deseos. Fueron mensajes de peticiones que realizaron paraguayos y extranjeros y que fueron minuciosamente transcritos en miles de cocos que cubrieron las murallas del retablo construido para la misa de Francisco en Ñu Guasu.

Bendiciones para las familias, pedidos por el eterno descanso de un ser querido; por la paz y la prosperidad o la salud de algún amigo fueron algunos de los mensajes que postean los devotos.

Un grupo de jóvenes se encargó de pasar los pedidos a una planilla para luego tomar los marcadores y plasmar los deseos de la gente. Fueron muchos los fieles que buscan ser parte de alguna forma de esta obra de arte.

El artista plástico Koki Ruiz comentó que unos 100 mil cocos, que revistieron las murallas situadas a ambos costados del retablo y que sirvieron de contraste a las espigas de maíz que ornamentaron toda la obra, tenían los mensajes.

Macarena Ruiz, hija de Koki, lideró a los jóvenes de Tañarandy que ayudaron a pasar los mensajes del muro en cada uno de los miles de cocos. En ese sentido, recordó que la gente se limitó a escribir sus deseos en el muro sin muchos comentarios, como ayuda para agilizar el trabajo.

Los chicos que apoyaron trabajaron por cuadros de trascripción y luego tomaban una fotografía para subir el trabajo al Facebook, para que las familias lean sus mensajes.

Pasado el tiempo de espera para la llegada de los mensajes, Koki Ruiz procedió a barnizar el muro de cocos para que se preserve.
Koki Ruiz, el

autodidacta



FUENTES: PORTALGUARANÍ y ÚLTIMA HORA



Delfín Roque Ruiz Pérez, más conocido como Koki Ruiz, nació en San Ignacio, Misiones (Paraguay) el año 1957.

A menudo los críticos de arte incluyen su obra en el postimpresionismo, y suelen referirse a él como “autodidacta”, debido a su original uso de materiales y técnicas de pintura: consigue colores a partir de elementos de la naturaleza y confesó haber sustituido los pinceles por sus propios dedos.

Obtuvo el Primer Premio Artista Joven en 1977 y el primer lugar en “Salón de Humor”, categoría dibujo (Diario La Tribuna, de Asunción) en 1979.

En 1985, presentó su primera muestra individual “Cosecheros de algodón” y en 1986 participó en la Expo-Arte ARCO de Madrid, España. Desde que participó de la “First Art Biennal” en Londres, Inglaterra, el año 1987, realiza muestras individuales en distintas galerías de Paraguay y de otros países.



SEMANA SANTA YMA GUARE

El otoño de 1992, a pocos días de celebrar Semana Santa, Ruiz regresó a su natal Tañarandy, y mientras atendía el funeral de un antiguo vecino, observando los rituales de la gente del lugar, encontró la inspiración para componer un experimento cultural colectivo.

Desde la original celebración de ese año, la Semana Santa Yma Guare se ha convertido en un festejo que reúne entre 15 mil y 20 mil personas, que participan de procesiones, cantos y montajes artísticos que combinan arte y cultura identitaria del lugar, permitiendo la recuperación de prácticas culturales que se estaban perdiendo.


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