lunes, 1 de abril de 2013

La población paceña colmó las iglesias el Domingo de Pascua



Sara Bernal, una mujer afroboliviana, entró ayer presurosa a la iglesia de San Francisco con cuatro cruces de hoja de palma en sus manos, para no perderse la que considera “la misa más importante del año”, en el Domingo de Pascua.

Así también lo entendieron centenares de familias católicas que abarrotaron ayer los templos de la ciudad de La Paz. “Vine con mi hija y mi amiga porque creemos en la resurrección de nuestro Señor y porque sin duda esta misa es la más linda del año”, dijo a unos metros de Sara la madre de familia Ana Gonzales.

Desde el fondo de la iglesia de San Francisco, en pleno centro capitalino, los fieles cantaban con emoción: “Cordero de Dios/ que quitas el pecado del mundo/ten piedad de nosotros...”. Mientras, letreros colgados en las paredes anunciaban que Jesús había resucitado al tercer día. “No busquen entre los muertos ¡Jesucristo vive!”, se leía en uno de los muros interiores de ese centenario templo paceño.

El Domingo de Pascua es considerado por los católicos como el día en el que Jesús salió de su sepulcro. Y así lo sintieron también en los templos paceños donde decenas de fieles con la homilía o lecturas sagradas en sus manos cantaban con el coro: “Hoy el señor resucitó/ y de la muerte nos libró/ alegría y paz, hermanos/ que el Señor resucitó”.

Si eso pasaba dentro de San Francisco, afuera un trío de jóvenes franciscanos, llegados del exterior, lucía feliz por el Domingo de Pascua. “Somos de la Fraternidad del Camino y para nosotros hoy es un día muy especial, es un día de fiesta. El jueves lavamos los pies y después estuvimos en una vigilia y ahora en la Misa Pascual”, alcanzó a decir el hermano Juan, un joven brasileño franciscano, junto a un compatriota suyo y otro joven franciscano paraguayo.

Desde temprano, la gente colmó las diferentes iglesias y cada una de las siete celebraciones religiosas.

A unas cuadras de San Francisco algo similar pasaba en la Catedral Metropolitana y en templo de La Merced, donde el padre que dirigía la misa preguntaba a viva voz a los fieles: “¿Dónde está Jesús?, ¿dónde está Jesús?” para después anunciar con alegría que el Señor había resucitado.

Mercado. Mientras Sara Bernal llevaba dos cruces de hoja de palma a sus dos hermanas y otras dos para su propia casa, Wálter Gutiérrez regalaba unos huevos de pascua de chocolate a sus hijos, pero en bolsitas hechas en hojas de palma.

“Sí, les han gustado a mis hijos y con estas bolsitas de hojas quedan mejor”, sostuvo Wálter junto a su familia en el patio central de la iglesia de San Francisco. En el último día de la Semana Santa, algunos católicos aún compraban las pocas cruces de hojas de rama que quedaban. “Hemos vendido bien nomás, me han quedado bien poquitas”, admitió una de las vendedoras.

A unos metros de la vendedora, otra ofrecía huevos de Pascua a tres por diez bolivianos y un ambulante ofrecía películas de la Pasión de Cristo, del director Mel Gibson a Bs 5.

A unos 155 kilómetros de la ciudad La Paz, en la población lacustre de Copacabana, poca gente asistió a la iglesia. El panorama fue diferente en los templos de Cochabamba.

Se acaban homilías en los templos

Agotadas

Las homilías o lecturas sagradas que se reparten en las iglesias se acabaron ayer y muchos se quedaron sin ella, según pudo evidenciar La Razón.

Ancianos

Tres ancianos indigentes se plantaron la mañana en la puerta de la iglesia de San Francisco, a la espera de que alguno les pueda regalar alguna moneda. Unos los ignoraban y pocos se apiadaban.

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