viernes, 1 de junio de 2012

El Papa viaja a Milán con escándalo en el Vaticano como telón de fondo

Benedicto XVI viajó el viernes a Milán (norte de Italia) para reunirse con católicos de 153 países y destacar la importancia de la familia en las sociedades en crisis, haciendo un paréntesis en el escándalo sobre la filtración de documentos que sacude al Vaticano.

El Papa permanecerá en la llamada capital económica de la península hasta el el domingo y cumplirá un programa muy cargado para una persona de 85 años, durante el cual pronunciará siete discursos y homilías ante familias enteras provenientes de todos los continentes para participar en el VII Encuentro Mundial de las Familias.

Cientos de españoles y de inmigrantes latinoamericanos acompañarán al Papa durante la visita, entre las más amargas de su pontificado, ya que estará marcada por la ausencia y deslealtad de uno de sus asistentes más cercanos, Paolo Gabriele, su mayordomo, detenido desde hace 10 días por robar y filtrar a la prensa documentos y cartas reservadas del pontífice y de su secretario.

"Que reine el regocijo espiritual (...), que se consolide en nuestros ánimos, tanto en lo personal como en lo familiar, en todos los ambientes, especialmente en la vida de esta familia que desde el Vaticano sirve a la Iglesia universal", comentó en un encuentro el jueves con numerosos cardenales con ocasión del fin del mes dedicado a María.

Benedicto XVI habla sin problemas del escándalo que sacude a los palacios apostólicos y en varias ocasiones ha admitido que todo ello le ha llenado de "tristeza el corazón", aunque fustigó a los medios de comunicación por ofrecer una "imagen deformada" del Vaticano.

El Papa intenta calmar así a los católicos de todo el mundo, desconcertados y preocupados ante las divisiones dentro de la Iglesia, y espera también aliviar las tensiones evidentes entre los jerarcas de la Curia Romana, sus ministros, acusados de protagonizar una lucha por el poder.

Lo que está ocurriendo en el Vaticano "no ofuscará absolutamente" el mensaje del Papa ni su visita, según el cardenal Angelo Bagnasco, presidente de la Conferencia Episcopal Italiana, quien lo acompañará durante su gira.

El viernes, el Papa saludará a los milaneses desde el Duomo, la célebre catedral, y asistirá luego a un concierto en su honor en el prestigioso teatro de La Scala, para escuchar la Novena Sinfonía de Beethoven, dirigida por el maestro argentino-israelí Daniel Barenboim.

La visita continuará el sábado 2 de junio con una "meditación" en la catedral y un encuentro con jóvenes que recibirán el sacramento de la confirmación en el estadio de San Siro.

El evento central tendrá lugar por la noche, una vigilia de oración en el Parque de Bresso a la que asistirán unas 300.000 personas.

El domingo, en el mismo lugar, aproximadamente un millón de personas asistirán a la misa conclusiva.

El Papa defenderá el modelo católico de familia, en el que el matrimonio entre un hombre y una mujer es considerado "indisoluble", un tema que divide inclusive a los católicos.

Con el lema del encuentro, "La Familia, el trabajo y la fiesta", el Papa espera resaltar los valores de la familia tradicional en el mundo moderno y despertar el entusiasmo y la solidaridad de la multitud para superar no sólo el propio dolor sino demostrar que la imagen de la iglesia no se ha deteriorado con los escándalos.

Varias manifestaciones de protesta han sido organizadas por grupos de homosexuales, los cuales piden la legalización en Italia del matrimonio gay, a lo que se opone con firmeza la Iglesia local.

AFP

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