martes, 11 de enero de 2011

La energía angelical, una cuestión de fe

Aracely Campos abandona la tienda Un mundo de ángeles con un angelito incrustado en un pedazo de madera. Lo compró para regalarlo a su sobrino en su bautizo. “Quiero que lo proteja para que siempre esté sanito”, dice.

Como ella, muchas personas compran ángeles de todo tipo y tamaño, principalmente para adornos o en bisutería.

Aracely afirma que cree en ellos, al igual que María Angélica Olaechea, quien tuvo muchas experiencias en las cuales los ángeles la ayudaron. “Es cuestión de fe”, remarca.

María aprendió hace algunos años a reconocer tanto a los ángeles, que son 12, uno para cada signo del zodiaco, como a los arcángeles, que son siete, como los días de la semana.

“Luego me enseñaron a clasificarlos y a saber lo que se puede pedir a cada uno de ellos”, explica. Por ejemplo, cuando tiene miedo invoca al arcángel Miguel que ofrece protección.

Si bien los ángeles, como seres espirituales, están en todas partes, no pueden mostrarse por propia voluntad ante las personas si éstas no lo solicitan, aclara Carmen Romay, propietaria de la tienda Un mundo de ángeles.

Ellos se nutren de la energía del amor y por eso se los debe invocar para pedirles cualquier cosa. Romay resalta que los ángeles son energía, son colaboradores de los seres humanos y están a sus órdenes.

“Su misión es la de alcanzar los favores y peticiones como así también proteger a los que necesitan una ayuda, para bien de su alma”, dice.

“Si bien su energía nos recubre protegiendo y acompañándonos, es importante tener fe en ellos, ya que sin ella nada es posible”, explica Romay.

Según María, en cualquier ocasión se puede hablar con ellos, como ella lo hace cuando está triste, enferma o nerviosa cuando va a dar un examen. Sin embargo, María deja claro que el principal siempre va a ser Dios, a quien van a estar dirigidas sus oraciones.

Invocando la salud

“Ángel de mi guarda, dulce compañía, no me desampares ni de noche ni de día”, señala parte de la oración al Ángel de la Guarda, que aún en muchas familias los niños rezan.

En concordancia con ello, varias personas que tienen un angelito como llavero, o en sus celulares, o en dijes y aretes, al ser consultadas por esa preferencia, afirman que los llevan para que los proteja.

Uno de los arcángeles preferidos es San Rafael (el médico de Dios), al igual que el ángel de la salud, dice Romay.

Cuando se los invoca es necesario primero que la persona por la que se pide se despoje antes de todo rencor, para lo cual invocará antes al ángel del Perdón para que interceda con los ángeles de las personas que haya ofendido.

Recién se invoca al arcángel San Rafael que lleva un pez en la mano y tiene la cualidad de sanar y luego se prende una vela verde de la salud celestial para conectarse armoniosamente con los ángeles de la salud.

Si bien el color verde representa la salud y los elementos que se utilizan para esta invocación son el ángel, el arcángel, las velas y el incienso (todos de color verde), hay variedad de formas de aplicar esta terapia, manifiesta Romay, eso depende de cada terapeuta y de cada persona.

Al ser los ángeles energía y luz, la persona que los invoca se llena de esa energía de salud que es representada por el color verde.

A la pregunta de si esa curación es física o espiritual, Romay explica que la enfermedad física tiene que ver una mental y emocional. “Si tienes úlcera, el médico te dice no reniegues, si estás mal del corazón dice no emociones fuertes. Todas las enfermedades tienen que ver con una emoción o un pensamiento”, afirma. Por ello, lo que se le pide a un ángel de la salud es comprender la enfermedad que aqueja a la persona sin importar la gravedad de la misma. “Puede ser que esté equivocada y el saberlo puede ayudar a resolver mi enfermedad”, dice Romay, ya que llegar a comprender eso es difícil.

Algunas personas prefieren llevar alguna cosa verde, como una pulsera o un dije para proteger su salud en vez de realizar una terapia. “No importa la forma, pero si no se le da credibilidad, sino se tiene fe, no pasa nada”, dice. Los ángeles respetan el libre albedrío de las personas, pero si no les pedimos nada, ellos no harán nada por nosotros, reitera a su vez María.

Pero, además de pedirles ayuda y favores también es bueno agradecer. Hay que estar dispuestos a dar como se recibe.

Según Romay, una forma de dar es trabajar seriamente en uno mismo o dar donativos o diezmos para que su petición sea atendida por los ángeles.

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